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sábado, 4 de julio de 2026

 

 Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo-  E. Galeano


   Tomas un caramelo lo desenvuelves, guardas el papelito en el bolsillo para desecharlo en el lugar adecuado,   un acto insignificante, pero válido....

viernes, 3 de julio de 2026

 Oración para comenzar el encuentro.-

   Señor y Padre nuestro, aquí nos tienes reunidos como discípulos tuyos, en esta pequeña comunidad.  Tenemos el vivo deseo de escucharte y que nos enseñes a descubrir los misterios del Reino, como lo hacías con tus amigos en Galilea... Tú nos prometiste enviarnos el Espíritu Santo que nos conduciría a la verdad plena. Necesitamos su luz porque nos rodean tinieblas y oscuridad. Queremos ver la historia del mundo y la nuestra en particular, con tus ojos. Necesitamos interpretar y desentrañar los signos de los tiempos, los acontecimientos de nuestra vida, con la sabiduría del evangelio. No dudamos que tu Palabra sigue viva en el mundo y lo llena todo con su luz. Tú eres la Luz del mundo. Aquí nos tienes, como María, fiel discípula tuya, en la escuela del Evangelio.    Amén.

Jorge Alonso 2024.-

jueves, 2 de julio de 2026

Evangelio del XIV Domingo del Tiempo Ordinario. Domingo 5 de julio del 2026, séptimo mes.-

Evangelio según la comunidad de Mateo 

    En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla.    Sí, Padre, así te ha parecido mejor.    Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán vuestro descanso.    Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»      Palabra del Señor

05 Jul 2026


JULIO, domingo 5.- 14 Tpo.Ord. C.A.- De la comunidad de Mateo 11,25-30 REFLEXIONA PAGOLA.-

   DIOS ES PARA GENTE       SENCILLA..........

Fue hace muchos años, en L’École Biblique de Jerusalén, un maestro de exégesis nos iniciaba en el difícil arte de desentrañar el evangelio de Mateo. Todo parecía poco para captar el sentido último del texto: crítica textual, análisis literario, estructura del pasaje. Un día llegamos a esos versículos en los que Jesús exclama:   «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla». El profesor hizo un largo silencio.       Después nos dijo muy despacio:   «No olviden nunca estas palabras. Todo lo demás lo pueden olvidar»  . Fue probablemente la mejor lección de exégesis que he recibido nunca.      Luego, a lo largo de los años, he podido ver que es así.

Siempre que he tenido la impresión de estar junto a una persona cercana a Dios, ha sido alguien de corazón sencillo. A veces una persona sin grandes conocimientos, otras alguien de notable cultura, pero siempre un hombre o mujer de alma humilde y limpia.

En más de una ocasión he podido comprobar que no basta hablar de Dios para que se despierte la fe. Para mucha gente, ciertos conceptos religiosos están muy gastados, y aunque uno trate de sacarles todo el vigor y sabor que tuvieron en su origen, Dios sigue como «fosilizado» en sus conciencias. Sin embargo, me he encontrado con gentes sencillas que no parecen necesitar grandes ideas ni razonamientos. Intuyen enseguida que Dios es «un Dios oculto», y de su corazón nace espontánea una invocación: «Señor, muéstrame tu rostro».

Me he encontrado también con personas que se mueven siempre en el terreno de lo útil. Algunas abandonan a Dios porque les resulta perfectamente inútil; otras le retienen y dan culto porque les sirve. Sin embargo, he podido conocer a gentes sencillas que viven dando gracias a Dios. Disfrutan de lo bueno de la vida, soportan con paciencia los males; saben vivir y hacer vivir. No sé cómo lo logran, pero de su corazón parece estar siempre brotando la alabanza al Creador. Su vida es un acierto.

He expuesto muchas veces temas religiosos y he hablado de Dios ante gentes muy diversas.         En ocasiones me he encontrado con personas que planteaban preguntas y más preguntas sobre toda clase de cuestiones teológicas, sin mostrar el menor interés por encontrarse con Dios.         Pero he visto también a gente sencilla cuyos ojos brillaban de forma especial cuando yo leía textos como este del profeta Isaías: «Yo soy el Señor, tu Dios… Tú eres de gran precio a mis ojos, eres valioso y yo te quiero… No temas, que estoy contigo» (Isaías 43,4); o cuando pronunciaba el Salmo 103: «Como un padre siente ternura por sus hijos, así siente ternura el Señor por quienes le temen. Pues él sabe de qué estamos hechos, se acuerda de que somos barro»         (Salmo 103,13-14). Sí, Dios se revela a gente sencilla.