.UNA LLAMADA ESCANDALOSA
La llamada al amor es siempre atractiva.
Seguramente, muchos acogían con agrado la llamada de Jesús a amar a Dios y al
prójimo. Era la mejor síntesis de la Ley. Pero lo que no podían imaginar es que
un día les hablara de amar a los enemigos.
Sin embargo, Jesús lo
hizo. Sin respaldo alguno de la tradición bíblica, distanciándose de los salmos
de venganza que alimentaban la oración de su pueblo, enfrentándose al clima
general que respiraba en su entorno de odio hacia los enemigos, proclamó con
claridad absoluta su llamada: «Yo, en cambio, os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os
persiguen».