¡AY! ¡LAS RIQUEZAS DE LA IGLESIA! Juan Cejudo
Empiezo diciendo que me gustaría una Iglesia que siguiera el camino que nos marcó Jesús. Y eso no siempre ocurre. La Iglesia es santa, pero también prostituta, como decía S. Agustín : "casta meretrix". Reconocer los pecados y contradicciones que se dan en la Iglesia no es ser enemigo de ella, ni querer atacar por atacar. Es ver lo que no es conforme a las enseñanzas de Jesús para tratar de corregirla. Queremos que actúe con los criterios de Jesús porque Él es nuestra referencia.
Juan XXIII cuando convocó el Concilio Vaticano II decía que la Iglesia era como una piedra preciosa, pero que, con el paso de los siglos se le habían adherido muchas suciedades, que había que limpiarla y quitarlas para que apareciera en su belleza original

Muchas gracias, amigos, por la difusión de mi artículo. Abrazos
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