A veces pensamos....pero no nos importa,................. "hay que seguir andando no más" el Blog.
miércoles, 16 de septiembre de 2026
Del BLOG deJUAN.- OBISPOS ALEMANES, PAPA LEÓN XIV Y OBISPOS ESPAÑOLES ANTE LOS GRUPOS DE ULTRADERECHA. Juan Cejudo
Veo que hay un abismo entre la postura de los obispos alemanes en relación con los grupos de la ultraderecha y la de los obispos españoles.
El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Heiner Wilmer, ha advertido de que el proyecto político de Alternativa para Alemania (AfD) amenaza principios fundamentales tanto para la democracia como para el cristianismo.
"Los inmigrantes no son una molestia”, ha dicho.
“Los cristianos defienden el amor al prójimo y la dignidad humana, especialmente la de los miembros más vulnerables de la sociedad”, ha señalado. “No hay alternativa, ni en Alemania ni en ningún otro lugar”.
El obispo de Magdeburgo, Gerhard Feige, se muestra tajante al afirmar que no existe absolutamente ningún punto en común entre el mapa mental de la extrema derecha y el de la Iglesia católica.
Feige sostiene que las ideas de la AfD chocan con los principios cristianos fundamentales, especialmente en lo relativo a la dignidad humana y la acogida de personas vulnerables.
La Conferencia Episcopal Alemana declaró oficialmente a la AfD como una formación "inelegible" para los cristianos
“Exigimos que respeten sin restricciones la Constitución estatal”
domingo, 13 de septiembre de 2026
PARADOJAS: AMERINDIA, voz de laica/os en la pluma de Rosa RAMOS, nos dice : "Escuchar a los pobres y contemplar su riqueza"
Por otro carril, Zenit, voz del Vaticano nos dice:
León XIV concede audiencia privada al hombre más rico de Europa: estas son las fotos.. (del BLOG ponemos una sola, basta, VALE)
Redacción Zenit
Bernard Arnault, presidente y director ejecutivo de LVMH y uno de los hombres más ricos de Europa, se reunió con el Papa junto a miembros de su familia el 25 de agosto en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo. Arnault describió posteriormente el encuentro como una bendición y compartió públicamente fotografías de la reunión
Gracias Rosa por poner las cosas en su lugar desde este rincón del SUR, que también existe.-
"Escuchar a los pobres y contemplar su riqueza" Amerindia. Por Rosa RAMOS
“¡Pobre compadre Juan Miguel, la vida que le ha tocado! Qué perro destino el suyo, que nadie se acuerde d él…” Letra deYamandú Palacios, cantada por Alfredo Zitarrosa
Escuchar a los pobres y contemplar su riqueza
EsEsta vez mi entrega más que un artículo será una especie de pintura impresionista hecha de relatos breves a partir de lo que he visto y oído esta semana y con toques de pincel de preguntas.
Gustavo Gutiérrez mantuvo hasta el final la interrogante, “¿dónde dormirán los pobres esta noche?” La pregunta sigue resonando cada noche, especialmente de invierno. Hay otras preguntas inquietantes: quién escucha, quién mira a los ojos, quién sabe el nombre del pobre, quién ve el trabajo del pobre. Normalmente son invisibilizados o silenciados por la anestesia colectiva o, por la aporofobia, término acuñado por la filósofa española Adela Cortina.
El lunes no encontré asientos libres al tomar un coche de transporte público en una periferia de Montevideo, al rato se desocuparon simultáneamente dos. En uno estaba un hombre bien vestido, formal, como para ir a trabajar a una oficina. En el otro un hombre vestido muy pobremente y desabrigado; sobrio, pero con evidentes signos de alcoholismo. Prolija y perfumada, dudé un instante y elegí sentarme con el último, pidiéndole el permiso correspondiente.
Poco después, me preguntó la hora -13.30, 1 y media, respondí-. Agradeció mucho, porque “no siempre me responden” y ese fue el inicio del diálogo o de su monólogo.
No supe su nombre, pero sí escuché atentamente sus frases torpes, entrecortadas, con diversos y dispersos relatos. Los pobres, en muchas circunstancias no sólo se conviertan en analfabetos por desuso, sino también casi en afásicos, por no hablar. ¡Por no tener quien los escuche!
Me contó -o se contó- mucho en breve tiempo. Necesitaba ser escuchado, no importaba por quién, o, quizá, escuchar su propia voz. Había estado varias veces internado, incluso en CTI, del que salió un 24 de diciembre. Ahí se mal hizo una torpe señal de la cruz agradecido. Antes de sentarme a su lado, ya me había parecido ver que la hacía, pero no había ninguna iglesia ni cortejo fúnebre, seguramente la había trazado ante un recuerdo o una imagen en su cabeza entreverada.
En ese tiempo su señora esperaba una niña y él quiso -y ella aceptó- que se llamara Milagros. Milagros Morena, vivían en la Blanqueada. ¿Morena sería el apellido, o Morena por contraste con Blanqueada? En el trayecto varias veces mencionó a su hija que ya tenía dieciocho años.
Otros relatos versaban sobre un cuñado que era cantante de un conjunto musical tropical, famoso, según decía, cantaban en muchos boliches, ganaba bien, tenía coche de alta gama, le regalaba ropa. “Yo perdí mucha ropa”, dijo, quizá para explicar su buzo tan viejo y en mal estado. ¿Viviría en situación de calle? Me pareció eso.
Sus relatos no eran cronológicos, intentó balbucear varias letras de las canciones que cantaba su cuñado famoso, no me quedó claro si él componía algunas. Se notaba el esfuerzo por buscar en su memoria aquellos versos.
No sabía por qué su señora lo había dejado, más bien lo había echado. Ese no saber le dolía aún, lo reiteraba, al igual que nombraba a Milagros. De pronto, dijo “permiso” y se bajó apresurado.
No supe su nombre. ¿Quién llamará por su nombre a los pobres? Me miraba solo cuando quedaba en blanco, hurgando en su memoria entorpecida, pero sabía que yo estaba allí mirándolo.
Sucedió misteriosamente este encuentro y en forma muy semejante al diálogo con “el Rengo”, en otro ómnibus hace tantos años. No pude menos que recordar aquella escena que me marcó tanto. También recordé “La tristeza”, el cuento de Antón Chéjov. El viejo cochero, sumido en un gran dolor, no encontró a nadie que lo escuchara, al final su enorme tristeza se la contó a los caballos.
El viernes asistí a un velatorio en otro barrio periférico de la ciudad. Siempre que vemos un cadáver recordamos que vamos a morir, todos, sin importar ideas, religión, ni cuánto hayamos trabajado. La religiosa fallecida con ochenta y dos años seguía trabajando. Otro asumirá sus desvelos, quizá sin desvelarse, y lo mismo sucederá, sin duda, a nuestra muerte. ¿Por qué nos afanamos tanto?, ya sea en fines nobles como un colegio o en acumular poder y riqueza a expensas de guerras y desmanes…
La vida es curiosa, pícara. En medio de la Misa, en plena consagración, para mi gusto demasiado formal, casi teatral, hace aparición en escena un pequeñísimo ratón que circuló entre los presentes. ¿Un guiño, una broma de Dios? Quizá un ubicarnos en nuestra pequeñez de “humanitos” y hacernos reír -asustándonos- de nuestras ínfulas de señoras y señores “reyes de la creación”.
Tras esta digresión, ya vuelvo a los pobres y a las preguntas iniciales, ¿vemos a los pobres, vemos sus trabajos? No pocos andan por el mundo diciendo que “los pobres son vagos, no trabajan, por eso son pobres”. Al salir del velatorio hice caminando algunas cuadres, observando con pena aquel barrio de casas pequeñas pero muy prolijas, construidas hace cincuenta o setenta años, para la típica familia de cuatro personas, y que ahora está “venido a menos” con basurales y descuido general.
De pronto veo a pocos metros una persona metida dentro de un contenedor de basura, sobre la calle un carrito ya cargado y a su lado una bolsa inmensa, creo que hecha a propósito de que en ella quepa mucho. El hombre muy joven y muy delgado sale, acaba de llenar esa bolsa y con evidente esfuerzo la sube a la carga que ya estaba sobre el carrito. No tenía caballo, sería tirado a tracción humana, ¿cuánto pesaría aquella carga que sobrepasaba el metro y medio de altura? Recordé la canción que cantaba Zitarrosa: Coplas al compadre Juan Miguel, citada al inicio.
¿Qué tenía yo para ofrecerle? Nada me pidió, pero necesitaba darle algo. Encontré la mirada y el saludo y se lo ofrecí. Lo miré directo al rostro y le dije “Buenos días, vecino”. Me respondió de igual modo “Buenos días, vecina”. Hubo en ese cruce de saludos mucho respeto y creo que algo más.
No lo miré como “hurgador”, sino como “trabajador”, como “clasificador”, nombre que lograron darse hace cuarenta años los vecinos del Padre Cacho, subrayando la contribución a la sociedad y al cuidado de la casa común. Lo miré admirada por su trabajo y agradecida, le auguré más que buen día. Agradecido también me miró y saludó él. Mucha gente no los mira, les teme o los desprecia.
Pocos después vi a otro hombre con otro carrito y herramientas para cortar el pasto. Al llegar a la avenida importante del barrio se oían muchas voces, se veía mucho movimiento: los vendedores informales -esos que no tienen derechos sociales- ocupaban las veredas con sus mercaderías. Pensé: ¡vaya si los pobres trabajan y cuánto! ¿Qué colirio necesitamos para verlos?
jueves, 10 de septiembre de 2026
El viaje del Papa: entre lo esperable y lo desconocido.- Publicado en: 4 Palabras. Viedma. Aporte
Las incertidumbres y el temor que instala, principalmente en el gobierno, la visita del papa León al país. Entre el posicionamiento del papa sobre la justicia social y el desprecio de Milei por esa categoría. El cuestionamiento del episcopado a la política social del gobierno. Oscar Campana.-
Cuando en 1964, con Paulo VI, los papas comenzaron a recorrer el planeta, el mundo católico, y no sólo él, fueron acostumbrándose a una sucesión de ritos. Así, cada viaje recorre ruedas de prensa en los aviones, besos a la tierra visitada, encuentros con el clero y sus aledaños, reuniones con las autoridades políticas, misas multitudinarias en estadios, santuarios o plazas, celebraciones con la juventud… Si alguien quiere ver a un papa con algo en la cabeza que no sea el solideo o la mitra, puede mirar las fotos de sus viajes, donde suelen lucir los más variados tocados (en el Vaticano serían mal vistos por la curia romana…).
Todo ello forma parte del territorio conocido. Y entre el 8 y el 11 de noviembre próximo veremos su condensación y/o su resumen adaptado a nuestro país.
Pero hay zonas rodeadas de incertidumbres. Y, depende para quienes, de temores.
Desde el retorno de la democracia, nos encontramos con el gobierno que estableció la relación más distante con la Iglesia Católica y su conducción episcopal. Distancia que no tiene que ver con la prescindencia de una impronta laicista, como podía ocurrir con Raúl Alfonsín, sino con la impostación del liberalismo asumido por el actual gobierno que ve en cualquier cuestionamiento ético una intromisión en la libertad del mercado, fetiche en nombre del cual hoy se sacrifica el futuro de la sociedad.
Incertidumbres y temores. Porque la llegada de un papa oscila entre la visita de un jefe de Estado –el Vaticano– y la visita del obispo de la diócesis –Roma– que preside la unidad de todas las iglesias locales del orbe católico. Esta dualidad ha sido siempre fruto de tensiones, agudizadas cuando las relaciones entre el poder político y las autoridades eclesiásticas de un país están esmeriladas.
¿Podrá León XIV callar aquí su posicionamiento universal sobre la justicia social? ¿Podrá obviar a un episcopado que, aunque no ha sido frontal, mantiene de hecho un creciente cuestionamiento al rumbo que la política social y económica toma en nuestro país? Quien viene sosteniendo el “desarme” de las palabras, ¿podrá permanecer indiferente ante el agravio y el insulto convertidos en armas políticas cotidianas? Su cercanía a las y los pobres, migrantes, sufrientes, discapacitados ¿no será una bofetada al desprecio hacia todos ellos, que se ha convertido en política de Estado?
Un país gobernado por quien eligió la figura del león como emblema de la agresividad y la depredación se encuentra con un papa que eligió llamarse León como actualización de aquel otro que inició el camino para recentrar a la justicia social en la enseñanza y la praxis de innumerables cristianos.
La preocupación ecológica, el cuidado de la casa común enfatizado por Francisco y continuado por el propio León, ¿tendrá algo que decir ante la negación del cambio global y las leyes que mercantilizan nuestras tierras? Un gobierno que frente a las multitudes sólo dispone de vallas o de represión, ¿cómo manejará la oportunidad que sin duda se abrirá para quienes con frecuencia manifiestan en las calles su cada vez mayor malestar con las políticas vigentes?
Y la propia conducción episcopal, ¿podrá hacerse cargo de lo que espontánea e inevitablemente ocurra, más allá de los límites establecidos por el protocolo y las previsiones? Y en otro orden, ¿qué fotografías devolverá la visita papal –en comparación con las precedentes– como reflejo de los cambios producidos en la conformación religiosa de nuestra sociedad? ¿Y qué lecturas harán de ello los distintos actores del catolicismo argentino?
Un país gobernado por quien eligió la figura del león como emblema de la agresividad y la depredación se encuentra con un papa que eligió llamarse León como actualización de aquel otro que inició el camino para recentrar a la justicia social en la enseñanza y la praxis de innumerables cristianos.
Sólo el tiempo nos hará conocer lo que por ahora permanece indescifrable.
Sí. Hic sunt leones…
Dm. Pedro el testigo fiel, su báculo una rama de la selva que lo rodea....obispo pobre, entre pobres
Dm Pedro Casaldáliga c.m.f.
Reiteramos nuestro recibimiento al pastor Robert Francis Prevost; papa León XIV.-
Las Redes CRISTIANAS DE ESPAÑA, confeccionaron un texto de recibimiento para cuando los visitó.- Juan Cejudo nos lo hizo conocer. Nosotros lo hemos adaptado a nuestra realidad, lo damos a conocer a la/os hermanos de "caminada" al decir de Dm. Pedro, que seguro estará también de acuerdo.
Montevideo 7 de agosto del 2026.
Hermano, Robert Francis Prevost; Papa León XIV:
Con el mayor afecto le queremos hacer llegar nuestros sentimientos y consideraciones ante su próxima visita a la Rca.Oriental del Uruguay. Como ya debe estar informado nuestro país desde el año 1917, declaró la separación de la Iglesia del Estado, en el mandato del presidente José Batlle y Ordoñez; situación que nos diferencia de nuestros vecinos latinoamericanos.
Queremos expresarle nuestra alegría de que pueda visitarnos, especialmente porque cumple con el sueño de no haber podido recibir al queridísimo Jorge Mario Bergoglio; Obispo de Roma Francisco por las razones que comprendimos en su momento.
Queremos expresarle nuestro apoyo y solidaridad ante las feroces, injustas y falsas acusaciones que le hace el Presidente de los EEUU, Donald Trump, que presume de cristiano y de cristiano no tiene nada, cuando se dedica al intervencionismo militar en países como Palestina e Irán, Venezuela y ahora amenaza a Cuba. Estas actitudes provocan la muerte de millones de personas, heridos, desplazados forzosos y destrucción. Igualmente rechaza a los inmigrantes provocando situaciones verdaderamente inhumanas.
Frente a estas actitudes Ud. contesta con el Evangelio de Jesús que está a favor de la paz y de la acogida a todas las personas sin distinción, especialmente a quienes son mas vulnerables. Le apoyamos totalmente porque esas son las actitudes de Jesús.
Deseamos que continúe y amplíe las principales reformas que emprendió su antecesor el buen Papa Francisco.
Pero junto a todos estos reconocimientos también quisiéramos hacerle llegar algunas de nuestras preocupaciones sobre la Iglesia en general. Por ejemplo el nombramiento de obispos se realice en sintonía con los laicos que les van apoyar luego en sus diócesis y no vengan impuestos por ajenos a las mismas.
Es fundamental que en todo el mundo se impulse de verdad el estilo de sinodalidad que marcó el reciente Sínodo de los obispos, para que las decisiones más importantes en cada diócesis sean tomadas de modo colegial y participativo, con mucha mayor implicación de los laicos y laicas, sacerdotes, religiosos y religiosas. No entendemos cómo en el siglo XXI la Iglesia Católica sigue cerrando la puerta a la plena igualdad de las mujeres en todos los aspectos de la vida eclesial.
La Iglesia que acoge a todos, como decía el Papa Francisco, mantiene barreras de exclusión a personas LGTBI+, sacerdotes casados, personas divorciadas, teólogos críticos… Le pedimos que reconsidere estas negativas que tanto sufrimiento causan, valoramos sus esfuerzos por la unidad en la Iglesia pero ello no debe impedir que las reformas urgentes queden paralizadas.
Francisco decía: “Cómo me gustaría una Iglesia pobre para los pobres!”. Estamos seguros que también Ud. lo desea, como nosotros.
En esta línea decirle que soñamos con que más pronto que tarde el Papa pueda visitar a las comunidades cristianas en todo el Mundo, sólo como Pastor y no como Jefe de Estado, sujeto a los protocolos oficiales para estos casos.
Que la Iglesia renuncie a ser un Estado ni permita tener a un Papa como Jefe de Estado, sino como Pastor de todos y animador de todos los obispos y de todas las iglesias en el Mundo, termine con los embajadores morando en palacetes; si desean un representante que nombre un misionero, que visite de continuo parroquias, diócesis del país, se aloje con sus hermanos obispos, comparta sus dolores y alegrías en vivo y directo.
Por último decirle que queremos una Iglesia que mire siempre a Jesús como referencia y no esté siempre preocupada por cuestiones de poder, prestigio, dinero o empeñada en mirar siempre por preservar la buena imagen de la institución eclesiástica. Sería una inmejorable portada para el acercamiento de más seguidores de Jesús
Con nuestros mejores deseos por la próxima visita le saludan cordialmente:
Ceb. SanFelipeySantiago
martes, 8 de septiembre de 2026
Página literaria, espiritual a cargo de Miguel Ángel MESA. Desde Madrid.- Venid de todos los pueblos. (salmo 94)
Venid
de todos los pueblos (salmo 94)
Siempre estará la puerta de mi casa abierta, habrá un hueco para vosotros en mi corazón, una estancia confortable para las y los peregrinos, los seres humanos desfallecidos y agobiados por los avatares de la vida.
Ojalá escuchemos el eco de fondo que nos sigue llegando hoy mismo hasta los oídos del espíritu:
«No permitáis que se os endurezca el corazón, contemplad todas mis obras, convertíos en cuidado hacia todos los seres vivientes, y, sobre todo, no os olvidéis de quienes peor lo pasan».
Dgo.24 Tpo.Ord-C.A. De la comunidad de Mateo 18,21-35.- Reflexión de JoséAntonioPAGOLA.-
APOLOGÍA DEL PERDÓN
Casi siempre que he escrito sobre el perdón he recibido cartas, por lo general anónimas, en que se me acusaba de olvidar el sufrimiento de las víctimas del terrorismo, de no entender la humillación de quien ha sido traicionado, de no «tener los pies sobre el suelo» y cosas semejantes.
No me resulta difícil comprender esta resistencia al perdón. ¿Cómo no voy a intuir la rabia, impotencia y dolor de quien ha sido víctima de la violencia, el desprecio o la traición? Pero, precisamente, el resentimiento y la agresividad que se advierten tras esas líneas me hacen ver con mayor claridad qué sería de un mundo en que se suprimiera el perdón.
Hay un mecanismo de defensa bien conocido por los psicólogos. En virtud de un «mimetismo misterioso», quien ha sido víctima de una agresión tiende a su vez a imitar de alguna manera a su agresor. Se trata de una reacción casi instintiva que se desata en el inconsciente individual o colectivo y puede incluso transmitirse de generación en generación.
Si, en algún momento, no se produce una reacción de signo contrario, el mal tiende a perpetuarse. Cuando la víctima no quiere o no puede perdonar, queda en ella una «herida mal curada» que le hace daño, pues la encadena negativamente al pasado. De la misma manera, el resentimiento instalado en una sociedad hace más difícil la lucidez para buscar caminos de convivencia, y puede bloquear todo esfuerzo por encontrar solución a los conflictos.
El deseo de revancha es, sin duda, la respuesta más instintiva ante la ofensa. La persona necesita defenderse de la herida recibida, pero, como advierte el conocido experto Jacques Pohier, quien pretenda curar su herida infligiendo sufrimiento al agresor, se equivoca. El sufrimiento no posee un poder mágico para curar de la humillación o la agresión recibidas. Puede producir una breve satisfacción, pero la persona necesita algo más para volver a vivir de forma sana. Lo decía hace mucho tiempo Henri Lacordaire: «¿Quieres ser feliz un momento? Véngate. ¿Quieres ser feliz siempre? Perdona».
A veces se olvida que el proceso del perdón a quien más bien hace es al ofendido, pues lo libera del mal, hace crecer su dignidad y nobleza, le da fuerzas para recrear su vida, le permite iniciar nuevos proyectos. Cuando Jesús invita a perdonar «hasta setenta veces siete», está invitando a seguir el camino más sano y eficaz para erradicar de nuestra vida el mal. Sus palabras adquieren una hondura todavía mayor para quien cree en Dios como fuente última de perdón: «Perdonad y seréis perdonados».