Con la Navidad, los largos días del solsticio ponen punto final a 2025, año que podría marcar una inflexión en la marcha de la Iglesia, por varios motivos. Ha sido el año de cambio de pontificado, de Bergoglio a Prevost, de un papa latinoamericano a un papa norteamericano. Se atribuye a Marc Plank la frase de que «avanzamos de funeral en funeral»... También en la religión y en las Iglesias cada renovación de puestos es una oportunidad nueva. Como a cualquier dirigente elegido, antes de juzgarle, había que dejar actuar a León XIV durante los 100 primeros días. Y ya han pasado ocho meses. José M. VIGIL:_
¿Dónde estamos? Nadie hace diagnósticos ni predicciones claras. No pocos aseguran que no habrá pasos atrás -excepto los que ya ha dado en cosas menores, para conceder las condiciones que le impusieron los cardenales conservadores-, pero todavía menos observadores esperan pasos significativos hacia adelante. Ahí están, para marcar esa prudencia, el cierre «provisional» de la posibilidad del diaconado para las mujeres y, también, la celebración de los 1700 años de Nicea sin la más leve señal de revisión crítica, de relectura o de reconsideración (17 siglos son mucho más que 60 años).
¿Dónde estamos? ¿Estamos caminando realmente, estamos detenidos, quizá en un impase cultural, o en un cambio axial que no se puede cruzar con parches ni reformas? ¿Nos mantenemos, o estamos cayendo, quizá en caída libre?.............