martes, 7 de abril de 2020

IHU, Adital.- Comparto la parte final de un artículo publicado en IHU, Adital. Ustedes dirán si vale, ?

"El principal peligro que enfrentamos es considerar el nuevo coronavirus como un fenómeno aislado, sin historia, sin un contexto social, económico y cultural", analiza Ángel Luis Lara , español, sociólogo, cineasta y profesor de Estudios Culturales en la Universidad del Estado de Nueva York. , en un artículo publicado por El Diario , 29-03-2020. La traducción es de Wagner Fernandes de Azevedo .

 Un periodista se aventuró hace unos días para ofrecer una respuesta sobre el origen del covid-19 : "el coronavirus es una venganza de la naturaleza ". En el fondo, no está sin razón. En 1981, Margaret Thatcher dejó una frase para la posteridad que reveló el significado del proyecto en el que participó: "la economía es el método, el objetivo es cambiar el alma". El primer ministro no engañó a nadie. La razón neoliberal hace mucho tiempo transformó el capitalismo   En un estado de naturaleza. Sin embargo, la acción de un ser microscópico no solo está llegando a nuestra alma, sino que también ha abierto una ventana a través de la cual respiramos la evidencia de lo que no queríamos ver. Con cada cuerpo que toca y cae enfermo, el virus grita porque trazamos la línea de continuidad entre su origen y la calidad de una forma de vida que es cada vez más incompatible con la vida misma. En este sentido, por paradójico que sea, nos enfrentamos a un patógeno dolorosamente virtuoso. Su movilidad etérea revela toda la violencia estructural y las catástrofes diarias donde ocurren, es decir, en todas partes. En la imaginación colectiva, comienza a surgir una racionalidad bélica : estamos en guerra con un coronavirusQuizás es más correcto pensar que es una formación social catastrófica que ha estado en guerra con nosotros durante mucho tiempo.

En el curso de la pandemia , las autoridades políticas y científicas designan a las personas como el agente más decisivo para detener el contagio . Actualmente, nuestro encierro se entiende como el ejercicio más vital de la ciudadanía. Sin embargo, necesitamos poder llevar esto adelante. Si el confinamiento congeló la normalidad de nuestra inercia y nuestros automatismos, aprovechamos el tiempo dedicado a pensar en ellos. No hay normalidad a la que volver cuando lo que normalizamos ayer nos llevó a lo que tenemos hoy. El problema que enfrentamos no es solo el capitalismo en sí mismo, también es el capitalismo en nosotros. Esperamos que el deseo de vivir nos haga capaces de creatividad y determinación para Construirnos colectivamente el exorcismo que necesitamos . Esto inevitablemente afecta a la gente común. Hemos sabido por la historia que los gobernantes y los poderosos se esforzarán por hacer lo contrario. No seamos confrontados, embrujados o divididos. No nos permitamos, una vez más protegidos por el lenguaje de la crisis, imponernos a la restauración intacta de la estructura de la catástrofe misma A pesar de que el encierro aparentemente nos aisló, estamos viviendo juntos. También en esto, el virus es paradójico : nos coloca en un plano de relativa igualdad. De alguna manera, rescata de nuestro olvido el concepto de humanidad  y la noción de bien común.Quizás los hilos éticos más valiosos con los que comenzar a tejer otra forma de vida y otra sensibilidad.

lunes, 6 de abril de 2020

IHU, adital.- Cómo pasar del fin de un mundo a otro mundo posible .??

"  Covid 19 parece lanzar un futuro a nuestra cara sin perspectivas con la contradicción entre una soledad de tipo Immunitas y el deseo de la comunidad de quitarle el futuro a Communitas ", escribe  Aldo Bonomi , sociólogo italiano, en un artículo publicado por  Il Manifesto , 04 -04-2020. La traducción es de  Luisa Rabolini .
Según el sociólogo, "no fue así, en la pandemia , que redescubrimos la estrecha comunidad de atención de enfermeras y médicos , a quienes nos confiamos? Y luego también percibimos esa gran comunidad de atención , que abarca desde agricultores hasta trabajadores y comerciantes. cajas de supermercado y camioneros que nos garantizaban luz, calor, comida en casa ... todos los trabajadores de la última etapa ( última milla ) que eran invisibles para nosotros ".
"Ponerse en común por los intereses, analiza Bonomi , lleva a redescubrir lo que la arrogancia de la desintermediación y la teorización de un valle habían tratado de suprimir: las formas y la cultura de la representación, las fuerzas sociales, la sociedad intermedia".

Aquí está el artículo.

Cuántas veces, a lo largo del siglo, repetimos "ya nada será como antes ". A finales de siglo, con el fin del fordismo , la caída del muro y la reaparición en la ex Yugoslavia de la maldita comunidad de sangre, tierra, en Europa , despojada de su sentido de lo trágico. Con el avance de las "guerras justas", luego las "guerras por la democracia" después del 11 de septiembre , hasta las actuales "guerras en pedazos". En 2008 , el colapso de Lehman Brothers causó una crisis infinita en las largas derivaciones del turbocapitalismo financiero.
Saltos periódicos en los que se manifestaba nuestra capacidad de seguir mirando para seguir comprendiendo dentro de ese apocalipsis cultural en el que ya no nos reconocíamos en lo que era habitual.
Hoy, el salto en la edad de  19 años , para usar la expresión de De Martino , evoca el " Fin del Mundo " para ser leído, no solo por la esperanza, sino como el fin de UN mundo. Me digo a mí mismo, Gramscianly, que en cada período de perturbación, para comprender qué "ya no es" y qué avanza en "todavía no", traté de responder investigando, como me enseñaron los maestros Alquati y De Rita . Buscar e investigar con los huérfanos del fordismo y el sistema de pedidos compuesto por clases y conflictos, en los bordes del volcán de la ciudad de la ciudad de la compañía con Revelli , después de caminar en el posfordismo del El capitalismo molecular de la fábrica difusa y los incipientes números de identificación fiscal ( NIF ) con Sergio Bolonia y en los territorios marginales como lugares de nuevas prácticas de democracia desde abajo con Alberto Magnaghi , hasta ir más allá de nada será como antes.

DESDEVIGO.- Atilano.-


¿Cómo van discurriendo estos días, inolvidables amigos Cristina, Eduardo, familiares y hermanos de San Felipe y Santiago? Seguimos sobrellevando esta clausura rigurosa, aunque nos acompaña mucho vuestra presencia espiritual. Hoy, lunes 6,  hora local 17 horas, presidiré la Eucaristía comunitaria. A las 19 rezamos todos los días el rosario en comunidad.
Por lo demás, sin novedad, con las manos abiertas para aceptar vuestras ofertas. Besos y abrazos para todos. Vuestro hermano y amigo, Atilano

viernes, 3 de abril de 2020

EL DON DE LA PALABRA. CicloA.-DOMINGO de RAMOS. De Atilano Alaiz. En versión abreviada, libre autorizada por el autor.-

CREER ES COMPROMETERSE.-

..........Afirma D. Lapierre;   " Hay tres formas de enfrentarse a la vida, a la realidad social, a nuestro entorno;  salir corriendo,  ser espectador  o   involucrarse. Personalmente he optado por esta última; me parece lo más racional, liberador y humano.   Me doy a los más desfavorecidos;   tengo que testificar que me dan mucho más  de  lo que yo les pueda devolver"
       Muchos cristianos en la Iglesia somos temporalistas que confundimos el Reino con el progreso temporal, con la liberación terrena en lo político, económico, laboral y social. El error más frecuente es el contrario: el angelismo, la evasión, la privatización de la fe, la reducción del cristianismo a un conjunto de virtud es privadas, sin fuerza ni capacidad para influir en la marcha de la historia ni en la vida pública.   Muchos de nosotros, comunidades enteras estamos  como los apóstoles, con   las  puertas  cerradas (evidentemente el autor no se refiere al momento actual)  por miedo al mundo a la  sociedad, a la intemperie, al conflicto con otros colectivos diferentes.  Preferimos recluirnos en ambientes caseros, más confortables, que son las sacristías y otras instituciones clericales.  LAICOS y  CLÉRIGOS.   Jesús garantizó;  "Si el grano de trigo muere, produce mucho fruto" (Jn12,24)
    Lo verdaderamente alentador es que el cristiano  que milita por la Causa de Jesús tiene el triunfo asegurado, aunque se produzcan cataclismos como el que hoy vivimos y parezcamos aplastados por la pandemia, por el aparente fracaso de la ciencia.   Laicos cristianos, agnóstico, ateos casi siempre en los barrios periféricos  hoy se juntan para dar de comer a quienes nada tienen en  OLLAS  POPULARES, trabajan y se exponen por el  OTRO;  unos creen y se comprometen, otros sin creer también se comprometen.   Ejemplo para nosotros cristianos de ritos y ratos de reflexiones,  veamos  donde y cómo podemos colaborar;  si,!  somos viejos y estamos en grupo de riesgo,   pero pensemos en nuestras hermana/os que están escalones más bajos,  sola/os, enferma/os,  hagámosle  una llamada, recordémosle que nos importan, gesto pequeño pero de mucho valor comunitario.   Puede a ustedes se les ocurra otras tareas, bienvenidas!!
    Es momento de tener presente  lo  único que nos pidió;
SÍGANME;   cuando apostamos por los demás, por un entorno mejor y todo lo hacemos por amor, incluso los fracasos se convierten en resonantes victorias.    
    Él, es tratado como el peor delincuente, es torturado en nombre de un imperio, sus  verdugos ríen a carcajadas celebrando su derrota....     De  sus  "amigos" no queda nadie....
                          Terminó su aventura....
Pero ignoran que el final no está en el Calvario, Él se comprometió hasta el final, "Dios lo exaltó....."  y aquel humilde grano de trigo que supo "morir", se convirtió en un trigal  del cual somos sus cuidadores;    estaremos a la altura ?
Versión abreviada,libre con autorización del autor, realizada por EduardoBernadá

De SanCarlos de Bariloche.- Dn Juan José CHAPARRO. Amigo, hermano, obispo de SCdeBariloche

LAS PALABRAS DE FRANCISCO ME QUEDARON PICANDO.....
“La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades…S
Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos…
No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo…
Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás.
…podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida. Es la fuerza operante del Espíritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la vida del Espíritu capaz de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia.
Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras.
El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza.
Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere. El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar.
Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado.
Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad    Juanjo.-

IHU, Adital.- JoséIgnacioGonzalezFaus.- " Enfermedad y posibilidad."

La sabiduría intelectual y vital .-le permite a José Ignacio González Faus  ( Valencia , 1933) ir a lo esencial y responder preguntas complejas con brevedad y precisión. Convencido de que "esta pandemia pone a prueba nuestro nivel de conciencia ", asegura que "es lógico tener miedo" y cree que "podríamos hacerlo mucho mejor", aunque temía que "una vez más, no aprendamos la lección". A nivel eclesial, se compromete a revisar la relación entre las nuevas tecnologías y los sacramentos , así como a continuar proponiendo el Evangelio como "la mejor oferta de significado que se ha hecho a la humanidad".

La entrevista es de José Manuel Vidal , publicado por Religión Digital , 30-03-2020. La traducción es de Wagner Fernandes de Azevedo .

Aquí está la entrevista.

¿Cómo está pasando la pandemia por tu vida y el país?
Como enfermedad y posibilidad.
¿Es lógico, a pesar de la fe, tener miedo frente a este enemigo invisible y tan mortal?
Es lógico porque toca a los seres queridos , creo que sentí algo así cuando escuché que Javier Vitoria tenía el virus. Y creo que después de una oración silenciosa (que ni siquiera sé si fue una oración, pero fue más que otras), la dejé incomprensiblemente renovada.
Como eres gallego, puedo responder con otra pregunta: ¿ dónde estaba Dios en el Calvario, cuando Jesús gritó "Dios, por qué me abandonaste"  ?
¿Cómo es posible que algunos clérigos (incluidos algunos cardenales importantes) sigan diciendo que el coronavirus es un "castigo de Dios"?
Nunca se ha dicho que los clérigos (e incluso los cardenales ) no puedan pronunciar herejías e incluso blasfemias inconscientes.
¿Esta pandemia prueba nuestro nivel de conciencia?
Ponlo Otra cosa es si prestaremos atención a esta alerta.
¿No es la crisis lo que nos hace descubrir que podríamos tener que repensar la administración de los sacramentos? ¿No encajaría la confesión por videoconferencia?
¿Es un abrazo por videoconferencia? La absolución no es más que un abrazo . Otra cosa es que puede aprovechar el confinamiento para estudiar con calma la relación entre las nuevas tecnologías y los sacramentos . Cuando el Papa dio la bendición al Santísimo por televisión , alguien de mi comunidad se arrodilló. Me quedé sentado.
¿Cómo asumir la muerte en una cultura que ha estado oculta?
Reconociendo que nos habíamos escondido ( muerte ). Y preguntándome si esto se debe a algún temor o por qué otra razón.
¿Los sacerdotes no se separaron excesivamente de la gente, dejándolos solos, especialmente en hospitales y tanques ?
Confinado como estoy, no puedo saber nada de esto. Leí en Internet dos casos de dos sacerdotes italianos hospitalizados: uno le pasó el respirador que su comunidad le había dado a una persona enferma y murió. Otro parece haber planteado la pregunta de Dios nuevamente al equipo médico. En cualquier caso, en este mundo hay de todo.
¿Saldremos mejor, más cívicos y solidarios o pronto se olvidará la lección?
Podríamos salir, y mucho, mucho mejor . Sin embargo, me temo que, una vez más, no aprenderemos la lección. (Sin embargo, en un poema que dediqué a los trabajadores de la salud y que aparecerá en la revista El Ciervo, salió un verso que dice: 'la humanidad será mejor mañana ').

Servicio Bíblico Latinoamericano Semana del 5 al 11 de Abril de 2020 – Ciclo A KOINONIA.-

Servicio Bíblico Latinoamericano
Semana del 5 al 11 de Abril de 2020 – Ciclo A
Domingo de Ramos



Domingo 5 de Abril
Domingo de Ramos
 
Pulse en cualquier punto del recuadro para ver los textos.
Isaías 50,4-7:
 No me tapé el rostro ante los ultrajes
Salmo 21: ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?
Filipenses 2,6-11: Se humilló, por eso Dios lo ensalzó sobre todo
Mateo 27,11-54 (o 26,14–27,66): Pasión de N. S. Jesucristo
De entrada, pedimos disculpas a quienes buscarán aquí un comentario bíblico-litúrgico «normal» -que esperamos podrán encontrar fácilmente en la red-. Esta vez nosotros vamos a tratar de hacer un comentario pensando en aquellas personas que -como también nosotros ante el comentario que teníamos ya redactado- se sienten mal ante ese ámbito de conceptos bíblicos que se repiten y enlazan indefinidamente sin salir de un ambiente en el que muchos de nosotros -que pensamos como personas seculares, de la calle, con las preocupaciones diarias de la vida- nos sentimos incómodos.
En efecto, muchos de nuestros comentarios bíblicos al uso, todo ese conjunto de conceptos e imágenes que se manejan en las homilías, pareciera que se mueven en «otro mundo», un mundo propio de referencias bíblicas intrasistémicas, que funcionan con una lógica particular diferente, y que están de antemano inmunizadas contra toda crítica, porque, en ese ambiente bíblico-litúrgico al que están destinados, en las homilías, los «fieles» deben recibirlo todo sin chistar, sin siquiera preguntar, y, mejor aún, sin espíritu crítico y «con mucha fe». Quienes tenemos una fe más o menos crítica, una fe que no quiere dejar de ser de personas de hoy y de la calle, nos preguntamos: ¿es posible celebrar la semana santa de otra manera? ¿Así como buscamos «otra forma de creer», hay «otra forma de acoger y celebrar la semana santa»?
Veamos. Comencemos preguntándonos: ¿qué sienten, qué sentimos, ante la semana santa, muchas personas creyentes de hoy?
Muchos creyentes adultos (trabajadores, profesionales de las más variadas ramas, y también intelectuales, o simples personas cultas) se sienten mal cuando en semana santa entran en una celebración, captan el ambiente, y escuchan la predicación. Se ven de pronto sumergidos en un mundo de conceptos, símbolos, referencias bíblicas que giran en torno a la «Redención», algo que fuera del templo uno nunca se encuentra en ningún otro dominio de la vida: la «Redención». Lo que celebramos en semana santa -así perciben en el templo- es el gran misterio de todos los tiempos, lo más importante que ha ocurrido desde que el mundo es mundo: la «Redención»... El «hombre» fue creado por Dios (sólo en segundo término la mujer, según la Biblia), pero ésta, la mujer, convenció al varón para que comieran juntos una fruta prohibida por Dios. Aquello fue la debacle del plan de Dios, que se vino abajo, se interrumpió, y hubo de esperar hasta ser sustituido por un nuevo plan, el plan de la Redención, para redimir al ser humano que está en «desgracia de Dios» desde la comisión de aquel «pecado original», debido a la infinita ofensa que dicho pecado infligió a Dios.
Ese nuevo plan, de Redención, exigió la «venida de Dios al mundo», mediante su encarnación en Jesús, para así «asumir nuestra representación jurídica ante Dios y pagar» por nosotros a Dios una reparación adecuada por semejante ofensa infinita. Y es por eso por lo que Jesús sufrió indecibles tormentos en su Pasión y Muerte, para «reparar» aquella ofensa y redimir así a la Humanidad, y consiguiéndole el perdón de Dios y rescatándola del poder del demonio bajo el que permanecía cautiva.
Ésta la teología sobre la que se construyen y giran la mayor parte de las interpretaciones de la semana santa. Y éste es el ambiente ante el que muchos creyentes de hoy se sienten mal, muy mal. Sienten que se asfixian. Se ven trasladados a un mundo, que nada tiene que ver ni con el mundo real de cada día, ni con el de la ciencia, el de la información, o el del sentido más profundo de su vida. Por este malestar, otros muchos cristianos no sólo se han marchado de la semana santa tradicional, sino que se han alejado de la Iglesia. ¿Hay otra forma de entender la Semana Santa, que no nos obligue a transitar por esta teología en la que tantos ya no creen?

COMENTAPAGOLA.-Domingo de Ramos – A (Mateo 26,14–27,66)

NO TE BAJES DE LA CRUZ

Según el relato evangélico, los que pasaban ante Jesús crucificado se burlaban de él y, riéndose de su sufrimiento, le hacían dos sugerencias sarcásticas: si eres Hijo de Dios, «sálvate a ti mismo» y «bájate de la cruz».
Esa es exactamente nuestra reacción ante el sufrimiento: salvarnos a nosotros mismos, pensar solo en nuestro bienestar y, por consiguiente, evitar la cruz, pasarnos la vida sorteando todo lo que nos puede hacer sufrir. ¿Será también Dios como nosotros? ¿Alguien que solo piensa en sí mismo y en su felicidad?
Jesús no responde a la provocación de los que se burlan de él. No pronuncia palabra alguna. No es el momento de dar explicaciones. Su respuesta es el silencio. Un silencio que es respeto a quienes lo desprecian y, sobre todo, compasión y amor.
Jesús solo rompe su silencio para dirigirse a Dios con un grito desgarrador: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». No pide que lo salve bajándolo de la cruz. Solo que no se oculte ni lo abandone en este momento de muerte y sufrimiento extremo. Y Dios, su Padre, permanece en silencio.
Solo escuchando hasta el fondo este silencio de Dios descubrimos algo de su misterio. Dios no es un ser poderoso y triunfante, tranquilo y feliz, ajeno al sufrimiento humano, sino un Dios callado, impotente y humillado, que sufre con nosotros el dolor, la oscuridad y hasta la misma muerte.
Por eso, al contemplar al Crucificado, nuestra reacción no puede ser de burla o desprecio, sino de oración confiada y agradecida: «No te bajes de la cruz. No nos dejes solos en nuestra aflicción. ¿De qué nos serviría un Dios que no conociera nuestros sufrimientos? ¿Quién nos podría entender?».
¿En quién podrían esperar los torturados de tantas cárceles secretas? ¿Dónde podrían poner su esperanza tantas mujeres humilladas y violentadas sin defensa alguna? ¿A qué se agarrarían los enfermos crónicos y los moribundos? ¿Quién podría ofrecer consuelo a las víctimas de tantas guerras, terrorismos, hambres y miserias? No. No te bajes de la cruz, pues, si no te sentimos «crucificado» junto a nosotros, nos veremos más «perdidos».       José Antonio Pagola

miércoles, 1 de abril de 2020

AMERINDIA.-RosaRAMOS.- El dolor duele y la fe no es morfina. Disculpen que lo plantee así, pero miremos, toquemos nuestra propia herida y la del prójimo -hagámonos prójimos- y lo verificaremos.

Es muy difícil, dificilísimo…

27 de Marzo de 2020
[Por: Rosa Ramos]

“La verdad nos hará libres” (Jn. 8, 32)

Sé que suena raro en estos tiempos hablar de “la verdad” así singular y estáticamente. Por si acaso, aclaro: me refiero a afrontar la realidad que nos toca a cada uno, y vaya que nos toca a todos, pero a muchos cachetea duramente en el rostro ya curtido.

Este tiempo sin tiempo, esta pausa impuesta por el virus o por otros, es muy difícil, dificilísimo. Creo que es necesario confrontarnos con su dureza, aceptar que nos duele, que nos pone contra las cuerdas de la cordura o nos acerca peligrosamente a la locura.

No daré recetas para la crisis, ni diré en este artículo nada nuevo, pero quizá, como el anterior, este también pueda ayudar a espejarnos, a identificar lo que sentimos a veces oscuramente y no encontramos las palabras para expresarlo.

No soy psicóloga, pero la experiencia me permite decir que tocar la herida, dejarla sangrar mirándola, es decir reconocer el presente con toda su carga y hacer el duelo a tiempo, ayuda a sanar más que saltear, negar o edulcorar la realidad.

Tocar la herida, dejarla sangrar y contemplar. Sí, es necesario, y cada cual debe contactarse con la suya: 

“llevo dos semanas sin abrazar a mis nietos”, “quedé sin empleo”, “el trabajo que realizaba no lo puedo hacer más”, “tengo familia en Italia,  amigos en España, temo por ellos”, “no quiero depender de ayudas, siempre me mantuve con mi trabajo”, “debo enviar al seguro a 15 empleados, son 15 familias”, “vivo solo/a, pesa más la soledad encerrado/a”, “ya hay gente con el virus en mi barrio, tengo miedo”, “mis padres son población de extremo riesgo”, “no sé si puedo trabajar tantas horas, me voy a enfermar con este teletrabajo”, “me cuesta estar 24 horas en casa con los niños, no tengo un momento mío”, “sé que el abuelo enfermo está muy angustiado y no se lo puede visitar en el hogar en que está”, mi hija dice que está bien con la niña, que no me preocupe, pero no sé…”, “me cambia el humor y el ánimo a lo largo del día, la cabeza me va a estallar”, “oí gritos en la casa de los vecinos, intuyo que hay violencia allí”…

Permitirse hacer el duelo. Sí, permitirnos estar mal, expresar la impotencia, el temor, el dolor por las pérdidas. Hemos perdido ya mucho y seguramente perderemos más. Los que puedan llorar, lloren, los que se irritan… permitámonos también enojarnos, es otra forma de clamar.

Estamos saturados de información sobre el “covid 19”, sobre cifras de contagio, de muertos y de medidas de gobierno en diferentes países. También nos invitan o nos obligan a quedarnos en casa para evitar mayor contagio. Por varios días los noticieros sólo trataban ese tema, esta semana empiezan a aparecer otras noticias relacionadas. Otras realidades y preocupaciones.

Ahora empiezan a surgir informes de ayudas humanitarias, de ollas populares en los barrios, datos sobre violencia doméstica, advertencias de su amento en tiempos de crisis en informes internacionales (Alemania, Italia) y nacionales. No basta con quedarse en casa y ser creativos.

Asumir que la realidad es compleja y no simple. “Quedarse en casa” suena bien, y nos lo dicen hasta con canciones o con mensajes de famosos, pero para muchos es obsceno porque no tienen casa, para otros es confinarlos a la soledad, mientras que también puede ser obligar a otros a “dormir con el enemigo”, porque se sabe que la violencia y los abusos tienen como escenario principal la casa, la familia.

Todos deseamos que la pesadilla pase y despertar en un mundo nuevo, colorido y bello. 
Todos queremos un final feliz, pero soñarlo en el aire puede ser peligroso y es alienante.

Estar “alienado” significa estar extrañado, alejado, no consciente de sí mismo, de la realidad. Hay diferentes formas y causas de alienación, como ya sabemos, y no vamos a tratar aquí. Pero el hecho que me preocupa es que muchos mensajes musicales y coloridos que circulan en las redes sacan al sujeto de la realidad que vive, le prometen quiméricos paraísos que pueden mantenerlo pasivo, paralizado y/aislado, ajeno, extraño a sí y a su entorno.

El dolor duele y la fe no es morfina. Disculpen que lo plantee así, pero miremos, toquemos nuestra propia herida y la del prójimo -hagámonos prójimos- y lo verificaremos.

Es desde la difícil realidad en la que estamos inmersos que podemos buscar salidas o aceptar dolorosamente que por ahora no las hay y permanecer atentos- bíblicamente “vigilantes”- a la brisa; que es en la brisa discreta y no en lo altisonante y llamativo que se deja percibir Dios. 

Esto no implica rechazar los deseos de bien, de salud, de bellezasino animar a que broten desde la realidad compleja y “crezcan desde el pie” o “desde la cruz”, si prefieren. 

Somos seres deseantes, insatisfechos y soñadores, eso es muy bello; para las personas religiosas, esos deseos hondos son huella de lo divino, revelan la presencia de Dios visible en la zarza que arde sin consumirse. Vamos descubriendo esos deseos de plenitud como promesas a lo largo de la historia y son los que nos mueven a caminar.

Ser humanos es atrevernos a lanzamos siempre más lejos; no nos detienen “imposibles”. Eso es maravilloso y muchas veces heroico. No me refiero sólo a hazañas que narran los libros, sino también a la heroicidad cotidiana de “los santos de la puerta de al lado” que no claudican.

Pero los sueños que no son meras idealizaciones o quimeras, los sueños que nacen de deseos profundos, están entretejidos, a veces enredados, con la realidad, esa dura que también revela grandes posibilidades. El ser humano es el único olmo del que podemos esperar peras. Pero como todo árbol puede dar frutos si está enraizado, encarnado, históricamente situado.

Pongo un ejemplo de esta semana, una semana muy dura y sin embargo con presencia de brisas que alientan la espera y la esperanza activa. Fue la semana de “la multiplicación de los panes en el tiempo del corona virus”, así llamó un sacerdote a la proliferación de ollas populares. Y en una de ellas vimos otro milagro, justo el día en que se leía el pasaje del paralítico de Betesda o Betsaida (Jn. 5, 1-16):

Un hombre joven que vivía en situación de calle en el Cerro -un barrio de Montevideo- en la mañana percibió mucho movimiento a su alrededor, algunos vecinos que sacaban mesas, traían cajones, hablaban alto. Se levantó de su postración de meses o años y se acercó. Alguien le dijo, “¿querés ayudar? Tomá guantes y tapa bocas y empezá a cortar verdura”

Como el hombre del Evangelio, este se acercó a la fuente, se levantó, cocinó con otros, sirvió, y ¡quedó curado! Ese plato de comida después de una larga mañana de trabajo, después de ofrecerlo a tantos otros, supo a manjar mucho tiempo postergado, quizá supo a madre, seguro supo a sudor, supo a lágrimas, cuando los vecinos lo llamaron por su nombre olvidado y  le dijeron “gracias hermano, mañana otra vez empezamos temprano”.

Porque está oscuro, es difícil y duele, encendemos otra vez la pequeña luz de la esperanza.

Multimedia


PARTE 1

PARTE 2

Bielli - Bernada