sábado, 1 de junio de 2013

Aporte de ARNALDO ZENTENO S.J.

APORTE DESDE NICARAGUA, de ARNALDO ZENTENO S.J
                    CUERPO  DE  CRISTO
Corpus C Lc 9:11-17: Ustedes son mi Cuerpo
Narrador:       La comunidad de Jesús y sus discípulos y discípulas están apoyando la toma del camino que conduce a la Gran Arenera. Saben que ya está afectando a la salud de la gente que vive cerca y en poco tiempo va a provocar deslaves que sepultarán aldeas enteras que están en las faldas de los cerros excavados.
Gente             GRITAN CONSIGNAS Y CANTAN.
Pedro             Estamos defendiendo la madre Naturaleza.
Magdalena   Y la vida de toda la gente.
Jesús             Toda lucha por la vida es un esfuerzo por acercar el Reino de mi Padre.
Narrador        Cada vez que sopla el viento, levanta una gran nube de arena y polvo que empieza a afectar a la gente que manifiesta pacíficamente contra la arenera.
Magdalena   Tengan un poco de agua. Vamos a mojar los pañuelos para poder respirar.
Narrador        Rápidamente corren las bolsas de agua y los pañuelos mojados. La gente comparte esos escasos recursos que tienen para que nadie se quede sin atención.
Jesús             Cuando la gente acapara, es un infierno. Cuando compartimos, aun las penurias se convierten en paraíso.
Narrador        La gente sigue cantando, a pesar de que el sol está cayendo y ya va entrando la noche.
Pedro             Jesús, despidamos a toda esta gente para que regrese a sus casas.
Juan              El problema es que ya no nos podemos ir. Los antimotines están afuera cercando la salida.
Magdalena   Además ya está oscureciendo y a esta hora ya no hay transporte.
Pedro             Tal vez puedan buscar alojamiento y comida en las aldeas y pueblecitos de los alrededores, porque aquí estamos lejos de todo.
Jesús             Denles ustedes de comer.
Pedro             Ay Jesús. Ni que fuéramos mercado ambulante. Yo metí en el morral unos panecitos que sobraron del desayuno, pero ¿qué es eso para tanta gente?
Juan              Yo traía dos mojarras que pasé comprando por Amatitlán, pero saber si no se habrán shuqueado.
Pedro             ¿O querés que vayamos nosotros a comprar alimentos para todo este gentío?
Juan              Huy, somos como cinco mil hombres.
Magdalena   Y más mujeres todavía… y cuántos niños y niñas…
Pedro             Este sí es un gran problema. Y Judas no aparece con la bolsa de la comunidad.
Jesús             Hagan que se siente la gente en grupos de cincuenta.
Pedro             Eso sí lo podemos hacer. Tenemos bastante experiencia.
Juan              Y aquí hay buenos líderes, hombres y mujeres que saben hacer su trabajo de organización popular.
Narrador        Dicho y hecho. En pocos minutos todas y todos están sentados en la gramita del cerro que están defendiendo. Jesús entonces toma los cinco panes y los dos pescados, levanta los ojos al cielo y pronuncia la bendición.
Jesús             Gracias, Padre, porque de ti recibimos todos los bienes. Gracias por la madre tierra que nos das para procurar nuestro alimento y porque nos das conciencia para defenderla.
Narrador        Al escuchar a Jesús, cada quien empieza a sacar lo que lleva y a compartirlo con los más cercanos, de manera que abunda la comida.
Gente 1         ¡Jesús está a la cabeza del pueblo!
Jesús             Yo soy la cabeza y ustedes son mi cuerpo.
Gente 2         ¡Viva Jesús!
Jesús             Vivan ustedes. Estén vivos, atentos y despiertos. Yo soy la cabeza y ustedes son mi cuerpo. Ustedes son mis manos y mis pies, ustedes son mis ojos y mis labios… Tomen estos alimentos y repártanlos de modo que alcance para todos y todas. Que nadie se quede sin nada, que no haya entre ustedes nadie que pase hambre o necesidad.
Narrador        Y cada quien empieza a repartir según sus capacidades. Esa comida se convierte en un signo sagrado de lo que están haciendo en sus comunidades: Toman el pan aquellas manos que saben acariciar, curar, alimentar. Parten y comparten las madres que saben administrar y están acostumbradas a repartir lo poco que tienen para que todos los hijos reciban lo necesario. Cargan los canastos aquellos brazos que saben llevar cargas pesadas y abrazar. Caminan los pies que saben ir a quienes están lejos, a quienes pasan necesidad. Hablan los labios acostumbrados a bendecir y consolar. Observan y organizan los ojos que saben mirar a los más pequeños y excluidos de la sociedad. Todos los corazones vibran unidos como uno solo, hermanados en el amor materno de Dios y de su Hijo Jesús.
Todos             CANTAN:      Todos unidos, formando un solo Cuerpo
                                                           Un pueblo que en la Pascua nació.
                                                           Miembros de Cristo en sangre redimidos
                                                           Iglesia peregrina de Dios.
Narrador        Todos y todas comen hasta saciarse. Acaban de realizar el milagro del compartir. Lo han ido aprendiendo en las comunidades, donde están trabajando para que a nadie le falte lo necesario, donde viven en plenitud la opción de Jesús por los pobres, donde el Evangelio se va haciendo cada día buena noticia.
Magdalena   Qué lindo es ser Cuerpo de Cristo.
Juan              Qué lindo es ser Iglesia-comunidad.
Pedro             Desde hace más de 40 años, las Comunidades Eclesiales de Base han sido vida, vitalidad y renovación de la Iglesia.
Juan              Por eso no entiendo por qué algunos las combaten y las condenan.
Magdalena   Y hasta han creado grupos paralelos, evasores y adormecedores de las conciencias… y les ponen el nombre de comunidades.
Pedro             Entiendo que las persigan quienes han acaparado el poder y las riquezas, porque decimos que nadie puede servir a Dios y al dinero. Pero que las persigan pastores de la misma Iglesia… Eso no lo entiendo.
Jesús             Quienes no entienden son ellos. Se han hecho dueños, en vez de servidores. Piensan que la Iglesia es una estructura de poder y no una comunidad de servicio. Por eso dan coces contra el aguijón. Persiguen a mi verdadera Iglesia, me persiguen y me condenan a mí.
Gente 1         ¿Pero qué diferencia hay entre las comunidades y los movimientos?
Jesús             Las CEBs, como les llamamos a nuestras comunidades, no son un movimiento en la Iglesia, son la Iglesia en movimiento.
Gente 1         Pero eso dicen también otros grupos.
Jesús             Ojalá que lo sean. Pero si no construyen Reino, no son Iglesia. Las CEBs son mis discípulos y discípulas que se organizan ahí donde viven para hacer presente el Reino de Dios. Por eso son Iglesia.
Juan              La Iglesia debe ser una comunidad comprometida con el Reino y las CEBs somos una manera de hacerlo.
Pedro             Por eso decimos que somos una manera de ser Iglesia.
Magdalena   Somos la Iglesia presente en los rincones más apartados del mundo.
Pedro             Por eso ahora estamos organizando un re-lanzamiento de las CEBs. Y estamos seguros que nos van a dar el reconocimiento y el impulso que necesitamos para sacudir a la Iglesia de su acomodamiento, como dijeron los Obispos en Aparecida.
Juan              Dijeron que la Iglesia necesita una conmoción, un terremoto que la despierte y la devuelva a la vida, movida por el Espíritu Santo.
Pedro             Dijeron: La Iglesia necesita una fuerte conmo­ción que le impida instalarse en la comodidad, el estancamiento y en la tibieza, al margen del sufrimiento de los pobres del Conti­nente.” (362)
Magdalena   Hoy también falta aire en nuestra Iglesia. Como el Papa Juan 23 abramos las ventanas para que entre aire nuevo y podamos cumplir la misión que Jesús nos entregó.
Jesús             Ustedes son mi cuerpo y Yo soy la cabeza. Un cuerpo funciona bien, si hay armonía entre todos sus miembros y cada miembro cumple su función.
Pedro             Necesitamos también un re-lanzamiento del Concilio Vaticano II, que promueve una verdadera conversión de la Iglesia: de las ovejas, pero sobre todo de los pastores.
Juan              Nuestra Iglesia debe ser así, como lo que estamos viviendo ahorita: miren qué organización, qué participación de toda la gente, qué solidaridad.
Magdalena   Si en la Iglesia cada quien cumple su misión, como un solo cuerpo, lograremos la transformación de todo el mundo, para que a nadie le falte lo necesario y podamos vivir con dignidad y con alegría.
 Narrador       Poco a poco, van recogiendo los pedazos que sobraron, y llenan doce canastos. “Doce”, signo del pueblo de Dios. “Doce” signo del nuevo pueblo que está llamado a ser fermento para que la masa crezca y haya alimento para todos y todas. 

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