UNA VOZ CLARA, MUY LÚCIDA Y PROFETICA SOBRE EL
ATAQUE MILITAR A SIRIA.
Entrevista con el Padre Nicolás, Padre
General de los jesuitas sobre Siria, la
Paz y la Guerra.
"No entiendo quién ha dado autorización a EE.UU. o a Francia para actuar" “Esto es totalmente inaceptable.
Pregunta:. El Santo Padre ha salido de
su protocolo normal para hablar en pro de la Paz en Siria. ¿qué piensa Usted al
respecto?
R. No tengo costumbre de comentar sobre
situaciones internacionales o de carácter político. Pero en el caso presente
estamos de frente a una situación Humanitaria que supera los límites normales
que apoyarían el silencio. Y tengo que
decir que confieso que no entiendo quién ha dado autorización a los Estados
Unidos o a Francia para actuar contra un país de tal modo que sin duda
aumentará el sufrimiento de una población que ya ha sufrido más de la cuenta.
La violencia o acciones violentas, como la que se está preparando, solamente
son justificables como último recurso y de tal manera que solamente los
culpables reciban daño. En el caso de un
país, esto resulta totalmente imposible y por lo tanto, a mí me resulta
totalmente inaceptable. Nosotros, jesuitas, apoyamos la acción del Santo
Padre al 100% y deseamos del fondo de nuestro corazón que la anunciada acción punitiva
no tenga lugar.
Pregunta: ¿Pero, no tiene el mundo la
responsabilidad de hacer algo contra los que abusan del Poder contra su propio
pueblo, como en el caso de un Gobierno que usa armas químicas en un conflicto?
R. Tenemos en esta pregunta tres cuestiones,
que conviene separar claramente. La primera tiene que ver con el hecho que
todo abuso de poder ha de ser condenado y rechazado. Y, con todo respeto por el
pueblo Norteamericano, creo que este concreto uso de poder que se está
preparando constituye en sí mismo un abuso de poder. Los Estados Unidos de
América tienen que dejar de actuar y reaccionar como el chico Grande en el
barrio del mundo. Esto lleva
inevitablemente al abuso, el atropello y el "matonismo" sobre los
miembros más débiles de la Comunidad.
La segunda, es que, si ha
habido uso de armas químicas, todavía nos queda la obligación de mostrar al
mundo de una manera clara que un lado del conflicto, y no el otro, las han
usado. No basta con que
algún miembro del gobierno del país que quiere atacar diga que está convencido.
Hay que demostrar al mundo que esto es así, sin lugar a dudas, para que el
mundo pueda confiar en este país. Esta confianza no se da actualmente, y han comenzado ya las especulaciones sobre
ulteriores motivos que pueda tener USA en su proyectada intervención.
Y la tercera, que los medios
considerados adecuados para castigar el abuso, no dañen a las mismas víctimas
del primer abuso, una vez
se haya demostrado que esto es lo que ha sucedido. La experiencia del pasado nos dice que esto es imposible (aunque se
llame a las víctimas con el eufemismo de "daño colateral") y los
resultados son que aumenta el sufrimiento de los ciudadanos ordinarios
inocentes y ajenos al conflicto. Todos sabemos que la gran preocupación de los
Sabios y Fundadores Religiosos de todas las tradiciones y culturas era
"¿cómo reducir el sufrimiento humano?" Es muy preocupante que en nombre de la justicia planifiquemos un ataque
que va a aumentar el sufrimiento de las víctimas.
Pregunta. ¿No
es Usted especialmente duro con los Estados Unidos?
R. No lo creo. No he tenido nunca prejuicios
sobre este Gran País y ahora mismo trabajo con algunos Jesuitas de allá cuya
opinión y cuyos servicios valoro grandemente. Nunca he tenido sentimientos
negativos frente a los USA, un país que yo admiro enormemente por muchas
razones, incluyendo en ellas su dedicación, espiritualidad y pensamiento. Lo que más me preocupa es que precisamente
este país, que yo admiro sinceramente, está al borde de cometer un gran
error. Y podría decir algo parecido sobre Francia: Un país que ha
sido un verdadero líder en esprit, inteligencia, y que ha contribuido en gran
manera a la Civilización y a la Cultura y que está
ahora tentada a conducir a la Humanidad hacia atrás, a la Barbarie, en abierta
contradicción con todo lo que ha simbolizado a lo largo de muchas generaciones.
Que estos dos países se unan ahora para
una medida tan horrenda es parte de la ira de tantos países en el mundo. No
tenemos miedo al ataque; nos aterra la barbarie a la que somos conducidos.
Pregunta: ¿Y
por qué hablar así ahora?
R. Porque
el problema es ahora. Porque el Santo Padre está tomando medidas
extraordinarias para hacernos conscientes de la urgencia del momento. El haber declarado el día 7 de
Septiembre como día de ayuno por la paz en Siria es una medida extraordinaria y
nosotros queremos unirnos a ella. Podemos recordar que en un momento en el
Evangelio los discípulos no pudieron liberar a un joven del mal espíritu y
Jesús les dijo: "Este tipo de espíritus no se pueden echar si no es con
oración y ayuno" A mí me resulta
dificilísimo aceptar que un país, que se considera, al menos nominalmente,
cristiano no pueda concebir más que acción militar en una situación de
conflicto y con ello puede llevar al mundo, de nuevo, a la ley de la jungla.
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