viernes, 11 de julio de 2014

DISCUSIONES BIZANTINAS, texto recibido de José Luis LASO.



El dilema de comulgar en la boca o en la mano

Publicado el 10.07.2014      VIDA NUEVA Nº 2.902     JUAN RUBIO

No son tiempos para dedicarse a discusiones bizantinas


 Sufro cuando alguien juzga severamente a quien comulga en la mano y no en la boca. Lo más extraño es oírlo de jóvenes menores de 30 años. Lo que hay que evitar es la profanación.
Y a quienes tanto se empeñan en obligar en la boca, les recuerdo las muchas profanaciones que se hacen con la lengua, los labios y la boca.

Olvidan la grandeza de las manos que aman, cuidan, limpian, abrazan, sostienen y apoyan. Las manos que nos sacan a la vida y nos cierran los ojos al final. Unas manos limpias, con las palmas abiertas, son signos de dignidad.
Están abiertas para recibir; y después, entregar. Olvidan las manos del Maestro que, con solo tocar, sanaban las dolencias, curaban enfermedades y alentaban en el camino.
No son tiempos de discutir “si son galgos o podencos” o si se puede “rezar fumando o fumar rezando”. Cuestiones bizantinas despistan de lo fundamental.
Es hora de juntar las manos para construir y abrir la boca para derrochar palabras de paz y perdón. ¡No juzguemos si se comulga con las manos o la boca!
Traigo unos versos de Pedro Salinas:
Hoy son las manos la memoria
El alma no se acuerda
está dolida de tanto recordar
Pero en las manos queda el recuerdo
de lo que han tenido.

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