
Hace unos días el Papa Francisco, en unas declaraciones al semanal alemán “Die Zeit” declaraba que habría que analizar si los “viri probati” (hombres casados con una probada virtud) sería solución para paliar la falta de sacerdotes, especialmente en pequeñas comunidades, muchas de ellas muy aisladas, que durante todo el año apenas pueden participar de la eucaristía. Habría que ver también qué funciones tendrían estos hombres casados. Reconoció que la crisis vocacional es grave y extensa.
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