viernes, 20 de abril de 2018

Relato de CIUDAD NUEVA, adaptado. DE REGRESO A CASA....


DE REGRESO A CASA…..
De vuelta de un día de trabajo complicado volví en el bus como siempre repleto a esa hora.  Al rato se desocupa un asiento, me acomodo y la señora de al lado sonriendo me dice suerte se desocupó.! Respondiendo, si por suerte, aún me queda un trecho para llegar a casa, todo esto casi sin mirar a la señora, para no continuar el diálogo.
Sin embargo la señora me dice; “ yo prefiero no llegar a casa, cuando llegue a la terminal, pago y sigo otra vuelta en el bus. ¿para qué voy a llegar?
  Me di cuenta que a la señora le estaba sucediendo algo y tenía necesidad de contar, contrariamente a  lo que hago decidí escucharle, le pedí a Dios me ayudara.
  Me contó que en  habiendo” quedado viuda con tres hijos ahora en su casa no es
valorada, se siente como si fuere personal de servicio, sus hijos no se dan cuenta de los años transcurridos, ella entiende todos trabajan fuera, pero ella lo hace dentro, ya las manos con dedos torcidos por el reuma hay días que no puede ni doblarlos. Cuando llegan sólo preguntan que hay de comer, está limpia y planchada la ropa! “        Realmente me apenó mucho escucharle ya estaba por llegar a mi parada estaba deseando llegar a casa, llovía y estaba refrescando a pesar de ello, ella deseaba seguir en el bus.
  Confesó que hace unos días se dijo, “esto debe cambiar, les crié mal, los acostumbré muy mal, pero desde ahora esto se terminó, todos tenemos responsabilidades.”     Me alegró porque ella se estaba valorando, pero el cambio radical le estaba resultando muy difícil.
  Sus hijos le reclaman más atención en el trabajo,” si no tienes otra cosa que hacer,  no sales te pasas todo el día tranquila en casa, de que estás cansada”    Solamente podía escucharle, llegó mi parada solamente atiné a decirle, que el cambio era doloroso y difícil , pero que siguiera con fe y esperanza que cuando se sintiera agobiada mirara hacia arriba y le pidiera fuerzas a Dios, confiara,  la recibiría.. Me levanté y le di un beso, fuerza abuela, hasta siempre.
 Al bajar agobiado por lo sucedido sentí cierto alivio al ver que aunque fuere se había podido deshogar, con un desconocido pero valía.  Recordaré siempre sus palabras de despedida gracias hijo por escucharme, que tengas mucha suerte.
  Seguidamente caminando pensaba qué hijos estos desagradecidos, cómo se puede ser tan ciego para no ver la realidad, el paso de los años en su madre!
  Pero enseguida me dije ¿ Y yo ?  no estaré igual de ciego con quienes me rodean, indiferente ante los sentimientos, los sufrimientos de quienes pasan o viven a mi lado?  
  Intentemos  mirarnos  y  escucharnos  un  poquito más ¡!
     Adaptado de CIUDAD NUEVA, marzo 2018, pag.21.


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