domingo, 6 de mayo de 2018

DETODASPARTESVIENEN, de Jerez, España, JuanCEJUDO, corresponsal.-

Son dos de las asignaturas pendientes que tiene nuestro Papa Francisco. Y por lo que veo, no son fáciles de aprobar. Quiero imaginar que está en ello. Además, ninguna de las dos situaciones son dogmas de fe, por lo que nos situamos en el ámbito de las costumbres, aunque se justifiquen teológicamente.
Por lo que dicen los evangelios, parece ser que Pedro, el primer Papa, y los apóstoles escogidos por Jesús, eran en su gran mayoría hombres casados. Por otro lado, algunos textos del Nuevo Testamento, sugieren que las mujeres presidían la comida eucarística en la Iglesia de los primeros siglos.

Sin duda es un atrevimiento por mi parte, puesto que no he estudiado este asunto en profundidad y no soy especialista en la materia, pero como cristiano hay cosas que me ‘chirrían’ y por eso me permito aportar estas reflexiones.
En el primer capítulo del Génesis leemos: “Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó” (Gn 1,27) Por lo que quiero entender de este texto, tanto la mujer como el hombre somos iguales, pues fuimos creados a imagen de Dios, o sea, que la mujer es imagen de Dios y el hombre es imagen de Dios.
Hay dos mujeres en la Biblia, fundamentales para nuestra fe: María de Nazaret y María de Magdala. En la primera se encarnó Jesús y fue su madre y, la segunda, tuvo el privilegio de ser la primera testigo de la resurrección de Jesús (Apóstol de los Apóstoles). Igual esta situación nos puede aportar algo de luz.
Ahora podríamos citar los numerosos textos en los que Jesús trata con las mujeres, pero sería muy extenso, no obstante hay una cosa que me llama la atención, y es que para lo poco que contaban las mujeres en aquella época, Jesús las trato con t oda libertad y sin problemas, igual que trataba a los hombres. Percibo en ellos que no establecía diferencias.
Por su parte, San Pablo, en la carta a los Gálatas, escribe: “Todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo: ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Ga 3, 27-28). Aquí veo todo muy claro, no hacen falta más comentarios.
Lidia, Priscila y Aquila, son algunos de los nombres propios, que aparecen en el Nuevo Testamento, y se las trata como animadoras de la comunidad. No son las únicas.
En cuanto a los sacerdotes casados, la historia del primer milenio del cristianismo nos habla de esta práctica. Las Iglesias Ortodoxas, Anglicanas, Evangélicas,… siguen con la práctica. No entiendo que la Iglesia Católica se empeñe en el celibato de los sacerdotes. El que quiera, vale. Pero los que son elegidos por Dios para tal ministerio y además, tienen la vocación del matrimonio, ¿por qué se les fuerza a renunciar a este sacramento?
En fin, iremos viendo en estos próximos años. Entiendo que estas cosas hay que decirlas para que se vaya creando opinión.
http://www.jerezsinfronteras.es/sacerdocio-femenino-matrimonio/

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