miércoles, 26 de enero de 2022

(ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano, 24.01.2022).- Benedicto XVI responde y se contradice

 


Benedicto XVI. Foto: Vatican.Va

Benedicto XVI responde y se contradice (según los medios): la nueva y falsa controversia que alimenta el caso Ratzinger

Por la mañana del lunes 24 de enero la agencia alemana KNA publicó un comunicado remitido a esa redacción por el secretario privado del Papa emérito, el arzobispo alemán Georg Gänswein.

Prontamente los medios comenzaron a hablar de que el Papa emérito se estaba contradiciendo pues en este comunicado se aclaraba, a nombre de Benedicto XVI, que “contrariamente a lo que se presentó en la audiencia, sí asistió a la reunión del Ordinariato del 15 de enero de 1980”. Y añadía: “Por lo tanto, la declaración contraria era objetivamente errónea. Le gustaría subrayar que esto no se hizo con mala intención, sino que fue el resultado de un descuido en la edición de su declaración. Explicará cómo se ha llegado a esta situación en la declaración que aún no se ha emitido. Lamenta mucho este error y pide que se le disculpe”.

Esa reunión a la que se alude está en relación, según el bufete de abogados que hizo el informe, con el caso del sacerdote pederasta Peter Hullermann. Como se explicó ya en otro artículo, el entonces arzobispo de Munich, Joseph Ratzinger, autorizó que Peter Hullermann residiera en el territorio de su diócesis pero en un convicto sacerdotal y exclusivamente para recibir terapia. Tras el nombramiento, en noviembre de 1981, como prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe, Ratzinger renuncia a la sede de Munich y pasa a Roma en febrero de 1982. Durante el periodo de sede vacante (es decir, cuando aún no se nombra al suplente de Joseph Ratzinger para Munich), el vicario para la arquidiócesis, padre Gerhard Gruber, es quien decide dar licencia para que Hullermann ejerza el ministerio en una parroquia. En 1985 se dan nuevas denuncias contra Hullermann (es decir, cuando Joseph Ratzinger ya no estaba en Munich) y se le retira del ministerio sacerdotal. En junio de 1986 es condenado por abusos de menores a 18 meses de cárcel en libertad condicional y a una multa de 4.000 marcos.El bufete de abogados que preparó el reporte alude a una reunión donde, según se sugiere, se habría tratado el caso de este sacerdote y dónde se le habría concedido ejercer el sacerdocio en Munich. Inicialmente, el Papa emérito contestó que no habría estado presente pero, en un ulterior acto de humildad, reconoce que “sí asistió” y que este error “no se hizo con mala intención, sino que fue el resultado de un descuido en la edición de su declaración”. Pero esto no es esencialmente lo importante, por mucho que cierta prensa sea lo que destaque.

Importante es lo que viene después en el comunicado y a lo que no se le está dando visibilización: “Sin embargo, es objetivamente correcta, y está documentada en los expedientes, la afirmación de que en esta reunión no se tomó ninguna decisión sobre la asignación pastoral del sacerdote en cuestión. Por el contrario, sólo se concedió la petición de proporcionarle alojamiento durante su tratamiento terapéutico en Múnich”.

O en otras palabras, el Papa emérito se reafirma en lo que ya había dicho y esto es sustancialmente lo importante: el entonces arzobispo Ratzinger no autorizó que Hullermann ejerciera el sacerdocio en su diócesis sino sólo que pudiera recibir terapia, pero sin el ejercicio del ministerio. Y esto fue lo que se trató en esa junta en la que este hombre de 94 años recuerda todavía que sí estuvo.

Es comprensible que en esta caza de un papa haya necesidad de mantener el reflector que cusa sobre él para que la condena de la gente que no lee todas estas precisiones no tenga otras referencias de juicio.

Como se dijo en una reciente carta del director editorial, se echa de menos la falta de lectura y en ese sentido de sano ejercicio periodístico. Algo que contrasta con lo que el comunicado de este lunes se dice de Benedicto XVI: “En estos momentos [el papa emérito] está leyendo atentamente las declaraciones que allí se hacen. Aunque hace todo lo posible por leerlo rápidamente [en el informe de 1,600 páginas], le pide su comprensión por el tiempo que le llevará leerlo en su totalidad en vista de su edad y salud, pero también por su gran volumen”.

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