El Evangelio sigue en marcha.
La jerarquía está detenida. Toca crear comunidades de base inclusivas en todo el mundo que caminen ya sin el lastre de unos líderes miedosos, enfermos o corruptos.
La pregunta ya no es si la jerarquía permitirá que las mujeres ejerzan el ministerio sacramental. La pregunta es cuánto tardará en reconocer lo que ya está sucediendo: que la renovación auténtica viene —una vez más— desde abajo, desde las mujeres, desde las periferias, desde el Espíritu que la jerarquía no puede domesticar.
José Antonio Vázquez Mosquera
No hay comentarios:
Publicar un comentario