lunes, 24 de diciembre de 2012

DE VUELTA AL RUEDO!!!

SI..!!!!   HERMANOS  DE  VUELTA  AL RUEDO,     SE  DICE  QUE  UN  LEGISLADOR EN EL PARLAMENTO LUEGO DE AÑÓS DE UNA DICTADURA FEROZ, QUE TODO LO CLAUSURÓ, AL REINICIAR LAS SECCIONES DIJO;  "   COMO DECÍAMOS  AYER...."      nosotros  hacemos nuestras sus palabras,      Y  COMO DECÍAMOS  AYER.....  LES ENVIAMOS EL COMENTARIO DEL CUARTO Dgo de ADVIENTO,   REITERANDO  EL SALUDO NAVIDEÑO  RECIBIDO DE Dm. PEDRO CASALDÁLIGA.---

         AGRADECEMOS TODOS LOS SALUDOS RECIBIDOS IMPOSIBLE DESDE NUESTRO
ATRASO SALUDAR A TODOS     MUCHAS  GRACIAS  .-

 
MUJERES CREYENTES

            Después de recibir la llamada de Dios, anunciándole que será madre del Mesías, María se pone en camino sola. Empieza para ella una vida nueva, al servicio de su Hijo Jesús. Marcha "aprisa", con decisión. Siente necesidad de compartir su alegría con su prima Isabel y de ponerse cuanto antes a su servicio en los últimos meses de embarazo.

         El encuentro de las dos madres es una escena insólita. No están presentes los varones. Solo dos mujeres sencillas, sin ningún título ni relevancia en la religión judía. María, que lleva consigo a todas partes a Jesús, e Isabel que, llena del espíritu profético, se atreve a bendecir a su prima sin ser sacerdote.
         María entra en casa de Zacarías, pero no se dirige a él. Va directamente a saludar a Isabel. Nada sabemos del contenido de su saludo. Solo que aquel saludo llena la casa de una alegría desbordante. Es la alegría que vive María desde que escuchó el saludo del Ángel: "Alégrate, llena de gracia".
            Isabel no puede contener su sorpresa y su alegría. En cuanto oye el saludo de María, siente los movimientos de la criatura que lleva en su seno y los interpreta maternalmente  como "saltos de alegría".  Enseguida, bendice a María "a voz en grito"
diciendo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre".
         En ningún momento llama a María por su nombre. La contempla totalmente identificada con su misión: es la madre de su Señor. La ve como una mujer creyente en la que se irán cumpliendo los designios de Dios: "Dichosa porque has creído".
            Lo que más le sorprende es la actuación de María. No ha venido a mostrar su dignidad de madre del Mesías. No está allí para ser servida sino para servir. Isabel no sale de su asombro. "¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?".
            Son bastantes las mujeres que no viven con paz en el interior de la Iglesia. En algunas crece el desafecto y el malestar. Sufren al ver que, a pesar de ser las primeras colaboradoras en muchos campos, apenas se cuenta con ellas para pensar, decidir e impulsar la marcha de la Iglesia. Esta situación nos esta haciendo daño a todos.
         El peso de una historia multisecular, controlada y dominada por el varón, nos impide tomar conciencia del empobrecimiento que significa para la Iglesia prescindir de una presencia más eficaz de la mujer. Nosotros no las escuchamos, pero Dios puede suscitar mujeres creyentes, llenas de espíritu profético, que nos contagien alegría y den a la Iglesia un rostro más humano. Serán una bendición. Nos enseñarán a seguir a Jesús con más pasión y fidelidad.

José Antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Contribuye a la conversión de la Iglesia. Pásalo.
23 de diciembre de 2012
 4 Adviento (C)
Lucas 1, 39-45

 

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