Oración para comenzar el encuentro.-
Jorge Alonso 2024.-
Oración para comenzar el encuentro.-
Jorge Alonso 2024.-
BUSCAR A DIOS
Casi sin darnos cuenta y empujados por diversos factores, hemos ido deshumanizando poco a poco ese gesto tan entrañable y humano que es sentarse a la mesa a comer juntos.
La comida se ha convertido para muchos en algo puramente funcional que es necesario organizar de manera rápida y precisa dentro de la jornada laboral. Cada vez es más raro ese momento privilegiado de encuentro familiar en torno a la mesa. En muchos hogares, esa mesa hecha para ser rodeada ya no sirve para que padres e hijos se encuentren, compartan sus vidas, conversen y descansen juntos.
Otros se van habituando a «alimentar su organismo» en esas comidas impersonales de los restaurantes o en el rincón del self-service de turno. No pocos se ven obligados a participar en comidas protocolarias o de trabajo, donde el gesto amistoso del comer juntos es sustituido por el interés, el pragmatismo o la ostentación.
El gesto de Jesús invitando a las gentes a recostarse para compartir juntos una comida sencilla, bendiciendo a Dios por el pan que recibimos, puede ser una llamada para nosotros. Como expone jugosamente Xabier Basurko en su estudio Compartir el pan, comer es mucho más que «introducir una determinada ración de calorías en el organismo».
La necesidad de alimentarnos es, antes que nada, signo de nuestra indigencia radical. Oscuramente, los seres humanos percibimos que no nos fundamentamos a nosotros mismos. En realidad, vivimos recibiendo, nutriéndonos de una vida que, a través de la tierra, se nos regala día a día a cada uno. Por eso es un gesto profundamente humano recogerse antes de comer para agradecer a Dios esos alimentos, fruto del esfuerzo y trabajo del hombre, pero, al mismo tiempo, regalo originario del Dios creador que sustenta la vida.
Pero, además, comer no es solo un acto individualista de carácter biológico. El ser humano está hecho para comer con otros, compartiendo su mesa con familiares y amigos. Comer juntos es confraternizar, dialogar, crecer en amistad, compartir el regalo de la vida.
Por eso es tan difícil dar gracias a Dios cuando uno tiene más comida que la que necesita mientras otros sufren miseria y hambre. Nos sentimos acusados por aquellas palabras de Gandhi: «Todo lo que comes sin necesidad lo estás robando al estómago de los pobres». Tal vez en los países del bienestar hemos de aprender a bendecir la mesa de otra manera: dando gracias a Dios, pero, al mismo tiempo, pidiendo perdón por nuestra insolidaridad y tomando conciencia de nuestra responsabilidad ante los hambrientos de la Tierra.
Así dice el Señor: «Oígan, sedientos todos, vengan por agua, también los que no tienen dinero: vengan, compren trigo, coman sin pagar vino y leche de balde. ¿Por qué gastan dinero en lo que no alimenta, y el salario en lo que no da provecho? Escúchenme atentos y comerán bien, saborearán platos sustanciosos. Inclinen el oído, vengan a mí: escúchenme, y vivirán. Sellaré con ustedess alianza perpetua, la promesa que aseguré a David.»
Palabra de Dios
R/. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores
El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores
Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente. R/. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores
El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores
¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada? Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro. Palabra de Dios
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.»
Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, denles ustedes de comer.»
Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.»
Les dijo: «Alcáncemelos.»
Mandó a la gente que sentara en el pasto y, tomando los cinco panes y los dos peces, miró al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. Palabra del Señor
La Iglesia no puede ser creíble si no está dispuesta a dejarse purificar por el mismo Evangelio. La verdad puede ser dolorosa, pero solo la verdad libera. Reconocer los errores no debilita a la comunidad; la hace más honesta. Pedir perdón no es una estrategia de comunicación; es una exigencia de la conversión cristiana. Y establecer mecanismos de prevención, transparencia y rendición de cuentas no es desconfiar de las personas, sino amarlas lo suficiente como para protegerlas.
También conviene evitar otro extremo:
identificar a toda la Iglesia con los crímenes de algunos de sus miembros. (en este momento un clérigo vive una situación muy engorrosa , creemos debe dar un paso al costado en sus actividades hasta que se dilucide su situación)
Miles de sacerdotes, religiosos y laicos
viven cada día una entrega generosa, discreta y fiel.....
Empiezo diciendo que me gustaría una Iglesia que siguiera el camino que nos marcó Jesús. Y eso no siempre ocurre. La Iglesia es santa, pero también prostituta, como decía S. Agustín : "casta meretrix". Reconocer los pecados y contradicciones que se dan en la Iglesia no es ser enemigo de ella, ni querer atacar por atacar. Es ver lo que no es conforme a las enseñanzas de Jesús para tratar de corregirla. Queremos que actúe con los criterios de Jesús porque Él es nuestra referencia.
Juan XXIII cuando convocó el Concilio Vaticano II decía que la Iglesia era como una piedra preciosa, pero que, con el paso de los siglos se le habían adherido muchas suciedades, que había que limpiarla y quitarlas para que apareciera en su belleza original
Redes Cristianas
El tono general de la encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV es, en términos generales, positivo. Llega incluso a considerar la inteligencia artificial como un instrumento al servicio del acto creador de Dios. Sin embargo, también advierte los riesgos y amenazas que puede representar.
A lo largo de toda su exposición plantea una pregunta fundamental: ¿ Qué imagen del ser humano presupone y promueve la IA? ¿Qué tipo de sociedad pretende construir? No se trata únicamente de verificar si sus efectos son beneficiosos o perjudiciales. Se trata de identificar y someter a crítica sus presupuestos antropológicos y sociales, preguntándose si mejoran o no la condición humana y si favorecen una mayor justicia social a escala planetaria.
El Blog de Juan Cejudo Redes Cristianas
Somos muchos los que desde hace muchos años venimos defendiendo que el celibato, que hoy es obligatorio para los curas, debe ser opcional. Pero no somos sólo los que pertenecemos a MOCEOP quienes defendemos esta postura.
No son pocos los obispos que también lo defienden, como el obispo de Amberes, que se ha dado de plazo hasta el año 2028 para empezar a ordenar hombres casados. Ver noticia original en …