Señor y Padre nuestro, aquí nos tienes reunidos como discípulos tuyos, en esta pequeña comunidad. Tenemos el vivo deseo de escucharte y que nos enseñes a descubrir los misterios del Reino, como lo hacías con tus amigos en Galilea... Tú nos prometiste enviarnos el Espíritu Santo que nos conduciría a la verdad plena. Necesitamos su luz porque nos rodean tinieblas y oscuridad. Queremos ver la historia del mundo y la nuestra en particular, con tus ojos. Necesitamos interpretar y desentrañar los signos de los tiempos, los acontecimientos de nuestra vida, con la sabiduría del evangelio. No dudamos que tu Palabra sigue viva en el mundo y lo llena todo con su luz. Tú eres la Luz del mundo. Aquí nos tienes, como María, fiel discípula tuya, en la escuela del Evangelio. Amén. Jorge Alonso 2024.-
jueves, 8 de octubre de 2026
Dgo.28 Tpo.Ord. C.A.- El Señor prepara un encuentro para toda/os ; toda/os, estamos dispuestos a concurrir ?
Primera Lectura del libro de Isaías
Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. Lo ha dicho el Señor. Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte.» Palabra de Dios
S a l m o
R/. Habitaré en la casa del Señor por años sin término
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/. Habitaré en la casa del Señor por años sin término
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me tranquilizan. R/. Habitaré en la casa del Señor por años sin término
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/. Habitaré en la casa del Señor por años sin término
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/. Habitaré en la casa del Señor por años sin término
Sda Lectura de Pablo a los filipenses
Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hiciste bien en compartir mi tribulación. En pago, mi Dios proveerá a todas nuestras necesidades con magnificencia, conforme a su espléndida riqueza en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Palabra de Dios
Evangelio según la comunidad de Mateo 22,1-
En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que invitaran a los conbidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: «Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.» Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: «La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Vayan ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encuentren invítenlos a la boda.» Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: «Amigo, ¿Cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?» El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: «Átenlo de pies y manos y arrojenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.» Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.» Palabra del Señor
CAUSALIDADES.- Retamoso--Pertuso.....

CAUSALIDADES... IRENE, consecuente con su compañero de vida, cuidando su recordación. Nació a sesenta metros del emplazamiento, Gabriel a unos 140 metros.
Atilano en su estancia en el templo claretiano de Fátima, con su fino olfato misionero intuyó la valía del compañero de Irene, no le costó mucho, conducirlo al seguimiento de Jesús. Les contaba a sus familiares nuestro comienzo amistoso, al decir de un texto de Atilano; "De extraños a hermanos". Gabriel empleado del BROU, yo de una empresa clienta del banco. Concurría a realizar depósitos, trámites, mientras realizaba los mismos fuimos entablando una amistad. Diferentes hechos, situaciones del país, nos llevaban a coincidir. Una tarde me dice vivo en Brito del Pino y Guaná, le digo ahí en la parroquia tengo amigos , el cura Atilano....me contesta lo conoces? ...... Los dos le hacemos saber la coincidencia, una noche me llama Atilano; Eduardo,Cristina qué bueno se conocen con Gabriel, nos cuenta su incorporación , el bautismo Su esposa es una mujer muy piadosa excelente familia, traten de arrimarse, son parejas muy parecidas.....sin apuro lo invitamos a la comunidad, tenemos ya varios párvulos, no es sencilla la integración, Gabriel comienza sus primeros pasos en política partidaria como secretario de Young, el trabajo nocturno conspira para su integración activa...pasan los años, no dejamos de comunicarnos. Una tarde no recordamos bien si el párroco era José María Gomez, vamos a la celebración de las 18 horas a Fátima. Nos ubicamos en la tercera o cuarta fila, en la primer banco un señor corpulento conduce los cantos con voz potente, me suena familiar, le digo a Cristina , mira quién es el cantor!!!
Al final vamos y le saludamos un fuerte abrazo, nos sentamos ahí mismo y repasamos nuestras historias, no podíamos desperdiciar el encuentro, le decimos Gabriel la comunidad vive, los esperamos..,! nos confiesa, Irene en este momento está un poco reticente...Anímala Gabriel, le llamaremos será un gran reencuentro...volvimos otro sábado y otro .....El Señor metió su mano; los RetamosoPertuso retornaron; qué alegría y tremendo refuerzo a la SanFelipeySantiago.
Ahora este gran dolor humano compartido, también reforzado por lo que siempre decimos; Gabriel está en la Casa del Padre, por qué no, conformando la otra comunidad que nos espera ....
Irene es imposible estar en tu sentir doloroso, tu familia espiritual te espera, tu presencia, tus aportes también, mantienen viva la de Gabriel. Abrazo comunitario.
Damos mil excusas para no aceptar el reino.- Fray Marcos Fray Marcos Comenta nn
DOMINGO 28 (A) (Mt 22,1-14)
El domingo pasado el símbolo era la viña, hoy la imagen es el banquete. Es un relato polémico que acusa a los dirigentes judíos de haber rechazado la oferta de salvación que Dios hace por medio de Jesús. El relato intenta superar el trauma de la separación de la religión judía y advertir del peligro de repetir los mismos errores en la comunidad.
miércoles, 7 de octubre de 2026
Dgo28 Tpo.Ord. C.A. Mateo 22,1-14 REFLEXIONA José Antonio PAGOLA.-
LA INVITACIÓN DE DIOS........Al parecer, la parábola del banquete fue muy popular entre las primeras generaciones cristianas, y ha quedado recogida en Lucas, Mateo e incluso en el evangelio apócrifo de Tomás. Las versiones son tan diferentes y las aplicaciones que se extraen tan diversas que solo nos podemos aproximar a los elementos esenciales del relato original. Dios está preparando una fiesta final para todos sus hijos, pues a todos los quiere ver sentados, junto a él, en torno a una misma mesa, disfrutando para siempre de una vida plena. Esta fue ciertamente una de las imágenes más queridas por Jesús para «sugerir» el final último de la historia humana. No se contentaba solo con decirlo con palabras. Se sentaba a la mesa con todos, y comía hasta con pecadores e indeseables, pues quería que todos pudieran ver plásticamente algo de lo que Dios deseaba llevar a cabo. Por eso Jesús entendió su vida como una gran invitación en nombre de Dios. No imponía nada, no presionaba a nadie. Anunciaba la buena noticia de Dios, despertaba la confianza en el Padre, quitaba los miedos, encendía la alegría y el deseo de Dios. A todos debía llegar su invitación, sobre todo a los más necesitados de esperanza. Jesús era realista. Sabía que la invitación podía ser rechazada. En la versión de Mateo se describen diversas reacciones. Unos la rechazan de manera consciente: «No quisieron ir». Otros responden con la indiferencia: «No hicieron caso». Les importan más sus tierras y negocios. Hubo quienes reaccionaron de manera hostil contra los criados. Son muchos los que ya no escuchan llamada alguna de Dios. Les basta con responder de sí mismos ante sí mismos. Sin ser tal vez muy conscientes de ello, viven una existencia «solitaria», encerrados en un monólogo perpetuo consigo mismos. El riesgo siempre es el mismo: vivir cada día más sordos a toda llamada que pueda transformar de raíz su vida. Tal vez una de las tareas más importantes de la Iglesia sea hoy crear espacios y facilitar experiencias donde las personas puedan escuchar de manera sencilla, transparente y gozosa la invitación de Dios proclamada en el evangelio de Jesús. |
Juan José Tamayo: «No hay un documento de la jerarquía católica de condena de la extrema derecha como en Alemania» -- Raúl Bocanegra
REDESCristianas--
«Hay puntos en el programa de Vox y HazteOír que coinciden con los de la Conferencia Episcopal. Por ejemplo, el rechazo a las personas LGTBIQ+, al feminismo, a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, al matrimonio igualitario o a la interrupción voluntaria del embarazo», señala Tamayo. Ver noticia original en …
viernes, 2 de octubre de 2026
De "El Don de la Palabra" C.A.- (2005) fragmento de la reflexión ; "Debemos escuchar a los profetas" "La vida como misión" de Atilano ALAÍZ.-
......La parábola de hoy nos recuerda que somos un sueño de Dios, hijos soñados desde toda la eternidad (Ef.1,5) Nos ha llamado a la vida por amor y para una misión muy concreta en su viña, que es nuestra familia, nuestro barrio, nuestro ambiente laboral, nuestra comunidad cristiana. A nivel personal, cada una/o sabrá hasta que punto es buen trabajador en la viña.. Pero a nivel general, hay que decir que hay poca responsabilidad laboral en la viña del señor. "Los cristianos no estamos cumpliendo bien"...
No hay dudas, todos tenemos a nuestro lado personas que con su magnanimidad, generosidad, palabras y hechos, nos interpelan . Puede ocurrir, incluso, que sean personas sin fe, que no practican religiosamente, pero que practican con gran generosidad el servicio a los demás y nos dan lecciones... Esto debe hacernos pensar: los que tendríamos que interpelar, somos interpelados. Todas esta personas son profetas que nos llaman a superarnos
Echemos una mirada a nuestro alrededor: ¿Qué llamadas proféticas nos está haciendo el Señor que, quizás no acabamos de escuchar? ¿ Me dejo interpelar o me resisto y justifico mi rechazo? ¿SOY, somos "sal, fermento, luz" en medio de los demás? Esto es lo que debemos preguntarnos cada uno/a ante el Señor para ser cada vez mejor trabajador en la viña del Padre.
Y también lo que cada una/o ha de preguntar al Padre y esperar su respuesta. Atilano
Reflexiona Fray Marcos.- Los enviados son los profetas. El hijo es el mismo Jesús. Los frutos que Dios espera son derecho y justicia. El nuevo pueblo es la comunidad cristiana.
Al rechazo de los jefes responde Jesús con suma crudeza. Esta parábola se narra ya en el evangelio de Mc, del que copian Mt y Lc. Cuando se escriben ya se había producido la muerte de Jesús, la destrucción de Jerusalén y la separación de los cristianos de la religión judía. Era muy fácil anunciar como profecía lo que había sucedido ya.
El relato es a la vez parábola y alegoría. A cada elemento del relato, corresponde un elemento espiritual. El propietario es Dios.
jueves, 1 de octubre de 2026
Dgo.27 Tpo.Ord. C.A. José Antonio Pagola comenta la Palabra de la comunidad de Mateo 21,33-43
EL PELIGRO DE AHOGAR LA VOZ DE LOS PROFETASCuando el año 70 las tropas romanas destruyeron Jerusalén y el pueblo judío desapareció como nación, los cristianos hicieron una lectura terrible de este trágico hecho. Israel, aquel pueblo tan querido por Dios, no ha sabido responder a sus llamadas. Sus dirigentes religiosos han ido matando a los profetas enviados por él; han crucificado, por último, a su propio Hijo. Ahora, Dios los abandona y permite su destrucción: Israel será sustituido por la Iglesia cristiana. Así leían los primeros cristianos la parábola de los «viñadores homicidas», dirigida por Jesús a los sumos sacerdotes de Israel. Los labradores encargados de cuidar la «viña del Señor» van matando uno tras otro a los criados que él les envía para recoger los frutos. Por último matan también al hijo del propietario, con la intención de suprimir al heredero y quedarse con la viña. El señor no puede hacer otra cosa que darles muerte y entregar su viña a otros labradores más fieles. Esta parábola no fue recogida por los evangelistas para alimentar el orgullo de la Iglesia, nuevo Israel, frente al pueblo judío, derrotado por Roma y dispersado por todo el mundo. La preocupación era otra: ¿le puede suceder a la Iglesia cristiana lo mismo que le sucedió al antiguo Israel? ¿Puede defraudar las expectativas de Dios? Y si la Iglesia no produce los frutos que él espera, ¿qué caminos seguirá Dios para llevar a cabo sus planes de salvación? El peligro siempre es el mismo. Israel se sentía seguro: tenían las Escrituras Sagradas; poseían el templo; se celebraba escrupulosamente el culto; se predicaba la Ley; se defendían las instituciones. No parecía necesario nada nuevo. Bastaba conservarlo todo en orden. Es lo más peligroso que le puede suceder a una religión: que se ahogue la voz de los profetas y que los sacerdotes, sintiéndose los dueños de la «viña del señor», quieran administrarla como propiedad suya. Es también nuestro peligro. Pensar que la fidelidad de la Iglesia está garantizada por pertenecer a la Nueva Alianza. Sentirnos seguros por tener a Cristo en propiedad. Sin embargo, Dios no es propiedad de nadie. Su viña le pertenece solo a él. Y si la Iglesia no produce los frutos que él espera, Dios seguirá abriendo nuevos caminos de salvación. |
