Solemnidades del Señor "YO SOY NOSOTROS"
Las personas tenemos vocación comunitaria: por eso como dijo genialmente Albert Camus, "es imposible ser feliz a solas". Si deseamos satisfacer los deseos de felicidad entrañados en lo hondo de nuestro ser , hemos de intentar vivir todas las formas de comunidad a las que estamos llamados; la amistad de matrimonio, la familia, la amistad intima, la pequeña comunidad cristiana
El Padre, el Hijo y el Espíritu no solo viven eternamente en un proceso cabal de amor, de entrega mutua, sino también hacia los hombres. Ellos no son, de ninguna manera, una familia cerrada, narcisista. Todos estamos implicados a él en su vida. Hemos sido adoptados, de modo que hemos pasado a formar parte de la familia divina. Hemos sido bautizados en nombre de los tres. Esto no puede ser un mero formulismo, sino la expresión de una rica realidad teológica.
¡ Vaya si estamos relacionados con todos los miembros de esta familia que nos inhabita! Testifica Jesús: "Si alguno me ama, mi Padre lo amará, vendremos a él y pondremos nuestra morada en él" (Jn 14,23) Interpela Pablo: " Han olvidado que son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes"
Mediante la fe y el amor pasamos a participar de la vida de la Familia divina. Somos aceptados como hijos por el Padre indica Jesús: "Ustedes oren así: Padre nuestro que"... " Todos ustedes son hermanos".
Nuestra relación con cada una de la spersonas de la Familia divina nos implica de lleno en su vida porque no están en nosotros como en un relicario. Con su acción divinizan nuestra vida, la liturgizan , la eucaristizan.
Es verdaderamente sorprendente la Familia divina nos admite a participar en su vida íntima, a convivir en su hogar y convierte nuestro quehacer humano en quehacer divino. ¡ Increíble!
Con enorme atrevimiento dijo Kant: " Del dogma de la Trinidad, tomado literalmente, no se puede sacar nada absolutamente práctico" ¡absolutamente falso !! Es un Dios familia-hogar, a cuya imagen hemos sido hechos, donde hemos de aprender a vivir y convivir, a experimentar que la única dicha verdadera es la de amar. El misterio de la Trinidad interpreta nuestro misterio humano y nos marca el sentido de nuestra " con-vivencia "
La fiesta de Dios Trinidad, Dios Familia, Dios Hogar, nos grita que nos decidimos a amar en serio o despidámonos definitivamente de la felicidad.
Parte del comentario, adaptado a nuestro vocabulario, del texto de Atilano. Realizado con autorización del autor (2012)
