Nos preguntamos: “continuamos con la misma estructura de los encuentros” que teníamos en años anteriores o innovamos algo.
Mi opinión, y que por tanto tiene un valor relativo, es que ya es muy positivo y elogiable el hecho de que nos reunamos con tanta perseverancia y empeño.
Haciendo una autocrítica, en líneas generales, la reunión “sobrevuela” los temas de reflexión que plantea la lectura inicial de la Palabra; son algo superficiales y desordenados, a veces tocan aspectos muy ajenos que no vienen al caso y no se llega a profundizarlo; esto exigiría que el tema concreto debe surgir luego de haber leído, releído y opinado con calma el pasaje del evangelio y no siempre es fácil encontrarlo. Vemos a Pagola cómo se ciñe a un solo aspecto del evangelio que comenta. A mi entender creo que nos limitamos a leerlo y escuchar los comentarios del mismo Pagola y alguien más. Pero no surge, no es fruto de nuestra reflexión. Se me ocurre que la pedagogía de la Lectio Divina que marca algunos pasos ya conocidos, podría darnos alguna idea. Ellos son:
Lectio (Lectura. ¿Qué dice el texto?: Leer la Escritura pausadamente y varias veces, buscando comprender su significado literal, el contexto y los detalles, escuchando qué nos dice Dios hoy a través de ella.
Meditatio (Meditación ¿Qué nos dice Dios?): Reflexionar sobre la Palabra leída, masticándola…
Propositio(Propósito. ¿Qué nos proponemos hacer?) Formular algo concreto. ¿Qué hecho tenemos que poner en práctica en consecuencia?
Oratio (Oración - ¿Qué le decimos a Dios?): Responder a Dios tras la meditación. Es un diálogo sincero de agradecimiento.
Claro, no quiere decir que sigamos todos los pasos indicados, pero sí ordenar el diálogo.
Además, se puede proponer otro método que es el que teníamos en los Grupos de Reflexión del tiempo de Mons. Parteli, trayendo al grupo algún hecho de vida, iluminándolo con la Palabra. Aquí el camino es a la inversa: en lugar de ir de la Palabra a la vida, vamos de la vida a la Palabra. Lo esencial siempre es unir Palabra y Vida.
Esto es lo que me ha venido a la mente hermanos, amigos y he tratado de expresar. Ojalá sigamos mejorando y dando mayor valor a este tiempo que dedicamos a algo tan importante.
Así va el mundo, Señores… Hasta otro momento. Jorge