La cuaresma
cristiana en el mundo actual....
La Cuaresma no nació como una tradición vacía.
Sus raíces se remontan a los primeros siglos del cristianismo, cuando las
comunidades se preparaban durante cuarenta días para la Pascua, recordando los
40 días que Jesús pasó en el desierto.
Cuarenta
días de silencio.Cuarenta días de prueba.
Cuarenta días para volver al corazón.
No era solo ayuno de comida.
Era ayuno de ego.De orgullo.De indiferencia.
Hoy, en un mundo acelerado, lleno de ruido,
pantallas y consumo constante, la Cuaresma es más actual que nunca.
Porque seguimos necesitando desierto.
Seguimos necesitando pausa.
Seguimos necesitando limpiar el corazón
de lo que nos endurece.
La Cuaresma
no es tristeza. Es conciencia.
No es castigo. Es oportunidad.
No es culpa. Es regreso.
Regreso a lo esencial. A la
compasión. A la justicia.
Al amor que se hace gesto concreto.
Cuaresma no
es solo cuentas de días.
Es volver a sentir.
Es despertar lo que hemos dejado
entumecido dentro de nosotros.
Hoy el desierto no está lejos…
está en nuestra capacidad de mirar el
dolor del mundo y seguir deslizando la pantalla. Nos conmueve un segundo. Después seguimos.
Tal vez el verdadero ayuno sea no acostumbrarnos al sufrimiento, las víctimas inocentes de las guerras,
genocidios y el hambre.
No volvernos fríos. No mirar para otro
lado.
Porque
después del desierto viene
la Pascua… pero solo para quien se
anima a sentir.
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