martes, 3 de febrero de 2026

Del BLOG.- CONTRADICCIONES DE LA SOCIEDAD CONTEMPORÁNEA. REFLEXIÓN ANTE ACTOS QUE DESCONCIERTAN…..

       Los ensayos que conozco sobre el actual momento insisten mucho en las contradicciones de la sociedad contemporánea, en la gravedad de la crisis sociocultural y económica, y en el carácter decadente de estos tiempos.

     Sin duda, también hablan de fragmentos de bondad y de belleza, y  de gestos de nobleza y generosidad, pero todo ello parece quedar como ocultado por la fuerza del mal,  el deterioro de la vida y la injusticia.   Al final todos son  [ profecías  de desventuras ].......

     Se olvida,  por lo general,  un dato  enormemente esperanzador.   Está  creciendo en la conciencia de muchas personas un sentimiento de indignación ante tanta injusticia, degradación y sufrimiento.    Son  muchos los hombres y mujeres que no se resignan ya  a aceptar una sociedad tan poco humana.  De  su  corazón  brota un  <NO > firme a lo inhumano.

    Esta resistencia al mal es común a cristianos y agnósticos.   Como d ecía el teólogo holandés E. Schillebeeckx, puede hablarse  dentro de la sociedad  moderna de un “frente común, de no creyentes y creyentes, de cara a un mundo mejor, de aspecto más humano”

   En el fondo de esta reacción hay una búsqueda de algo diferente, un reducto de esperanza, un anhelo de algo que en esta sociedad no se ve cumplido.   Es el  sentimiento de que podríamos ser más humanos, más felices y más buenos en una sociedad más justa, aunque siempre limitada  precaria.

    En este contexto cobra una actualidad particular la llamada de Jesús: “Estén  en  vela”.      Son palabras que invitan  a despertar y a vivir con más lucidez, sin dejarnos arrastrar y modelar pasivamente  por cuanto se quiere imponer en esta sociedad.

     Tal vez esto es lo primero.    Reaccionar  y  mantener  despierta la resistencia y la rebeldía.   Atrevernos  a  ser  diferentes.   NO actuar como “todo el mundo”.   NO identificarnos  con  lo inhumano de la sociedad y falta de sensatez.    Iniciar la reacción.

  Nos han de animar dos convicciones.    No hemos perdido la capacidad de ser más humanos y de organizar una sociedad más digna.  Por otra parte, el Espíritu de Dios sigue actuando en la historia y en el corazón de cada persona.

   Es posible cambiar el rumbo equivocado que lleva esta sociedad.  Lo que se necesita es que cada vez haya más personas lúcidas que se atrevan a introducir sensatez en medio de tanta   locura,  sentido moral en medio de tanto vacío ético,  calor humano y solidaridad en el interior de tanto pragmatismo  sin corazón. 

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