martes, 17 de febrero de 2026

PARROQUIA DE LA SANTA CRUZ.- OTRA IGLESIA POSIBLE.- Bajar la edad no baja el delito. Más educación, más oportunidades, más esperanza.

 Bajar la edad no baja el delito.

Más educación, más oportunidades, más esperanza.

Un consenso amplio que no está siendo escuchado

El motivo de esta carta es hacerles llegar nuestra reflexión

en continuidad a lo planteado en el documento “Más

oportunidades que penas”, publicado por la Comisión

Episcopal de Pastoral Social el 25 de marzo de 2025 (1) ,

teniendo presente a su vez el resultado de la votación del

dictamen sobre la Ley de la edad de Imputabilidad.

Hacemos nuestro aporte con espíritu constructivo, a partir

de la experiencia de campo de referentes y profesionales

territoriales que, como Iglesia, desarrollamos en el trabajo

cotidiano con adolescentes y jóvenes: en parroquias,

escuelas primarias y secundarias, centros barriales, Hogares

de Cristo, clubes parroquiales, grupos y movimientos

infantiles, juveniles y comunitarios, así como en el vínculo

permanente con las familias y los adultos que participan de

estos espacios. Nos sumamos al conjunto de voces de

instituciones y organizaciones de reconocido prestigio que,

desde enfoques sociológicos, jurídicos y de la salud,

contribuyen de manera rigurosa a esta reflexión. Algunas

de ellas son:

UNICEF, Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), Asociación

de Psiquiatras Argentinos (APSA), Federación de Psicólogos

de la República Argentina (FePRA), Asociación de

Defensores del Pueblo de la República Argentina (ADEPRA),

La Asociación Argentina de Magistrados, Funcionarios y

Profesionales de la Justicia de Niñez, Adolescencia y Familia

(AJUNAF), El Capítulo Argentina del Comité Panamericano

de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina

Franciscana (COPAJU), Defensoría General de la Nación,

Defensa de Niños, Niñas y Adolescentes Internacional (DNI),

Mesa de Articulación de Niñez y Adolescencia Argentina

(2).

A decir verdad, tanto nosotros como muchas de las

instituciones mencionadas hemos sido “escuchados”; sin

embargo, no vemos reflejados nuestros aportes —ni los de

dichas instituciones— en el contenido del proyecto de ley.

Del mismo modo, hemos acompañado a numerosas

personas víctimas de delitos, especialmente en los barrios

populares.

Muchas veces también nosotros hemos padecido estas

situaciones. Por eso creemos que es urgente actuar: para

reparar tanto dolor, para prevenir nuevas violencias,

disminuir el nivel de conflicto social, pacificar nuestros

barrios, y acompañar a tantas víctimas que, con

frecuencia, quedan solas y sin a quién recurrir.

Como la mayoría de los argentinos, estamos

convencidos de que es necesario avanzar en una

reforma del Régimen Penal Juvenil. Reconocemos que

existe un vacío legal que perjudica a muchos niños y

adolescentes. En particular por la falta de adecuación de

nuestra normativa a los compromisos internacionales

asumidos, la necesidad de prever disposiciones que no

sean regresivas y la ausencia de dar respuestas eficaces

al problema social que se presenta. Sin embargo,

preocupa especialmente que este debate se esté dando

en un clima político en el que predomina el uso del

dolor social con fines de impacto mediático. Esto impide

una deliberación seria sobre los problemas estructurales

que afectan a los niños y adolescentes, especialmente en

los sectores más vulnerables.

El delito existe, y no es una opción no hacer nada. Pero

creemos que es un error abordarlo desde propuestas

simplificadoras que sólo sirven para validar posiciones

políticas ya tomadas. En lugar de promover un debate

abierto, plural y democrático que permita construir una

reforma sostenible y justa del régimen penal juvenil,

observamos con preocupación el intento de imponer

una respuesta apresurada, sin sustento técnico, sin

diálogo genuino y sin condiciones institucionales reales

para su implementación. Es por ello que esta carta no se

dirige únicamente al Congreso: busca también interpelar

a la sociedad en su conjunto. Porque lo que está en

juego no es solo una ley, sino la concepción misma de

persona y el modelo de sociedad que queremos

construir.

Carta abierta a los Legisladores Nacionales por el Proyecto del Nuevo Régimen Penal Juvenil

1Disponible en https://episcopado.org/ver/4494

2Declaraciones disponibles en https://drive.google.com/file/d/1t2cHZoS2Dpc5mNknu1im9XL5s2BLCAVm/view?usp=drive_lin

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