El 21 de marzo a las 18 horas damos comienzo al año lectivo de la Ceb SanFelipeySantiago.-
Esperamos el receso nos haya iluminado para dar un barniz nuevo a la vieja comunidad; la oportunidad de poner en acción cambios que siempre soñamos.
Este primer encuentro pongamos sobre la mesa lo que pensamos; anticipo algunas ideas para discutir o no.
Seguimos con la misma estructura de los encuentros?
Invitemos a comunidades hermanas a participar en algún encuentro.?
Invitemos a hermana/os que puedan aportarnos nuevas ideas, o que lleven algo de las nuestras. ?
Es imperioso incentivar nuestra vida comunitaria, comprometiéndonos a no defraudar, no dejar la comunidad para cuando no tengamos otra actividad.
Si comenzamos es para construir entre toda/os, nadie quede fuera.
Marcos y su comunidad (3,31-35):
En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar.
La gente que tenía sentada alrededor le dijo: «Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.»
Les contestó: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?»
Y, paseando la mirada por el grupo, dijo: «Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.» Palabra del Señor
COMENTARIO de Vtro. hermano en la fe, Alejandro, cmf. Este pasaje refleja un momento clave en la vida pública de Jesús. Se van aclarando cómo son las cosas en el Reino de Dios. Ha habido siempre tensión entre las relaciones biológicas y la familia espiritual que se forma en torno a la Jesús, Es cuestión de prioridades. Aunque su madre y sus hermanos vienen a buscarlo, Jesús no los rechaza, pero sí redefine su identidad familiar. La madre y los hermanos de Jesús llegan, su intención parece ser protegerlo, posiblemente por creer que está «fuera de sí», lo cual revela una comprensión limitada de su misión. Hace falta un camino de preparación para entender el plan de Dios. Este cambio de enfoque no niega el amor filial, sino que amplía el concepto de familia de sangre y familia espiritual . La verdadera familia de Jesús no está basada en la sangre, sino en la fidelidad a Dios. Aquellos que escuchan, siguen y viven su palabra se convierten en su familia más cercana. Se nos invita, pues, a reflexionar sobre las prioridades en nuestra vida cristiana. A veces, incluso las relaciones más cercanas pueden poner en riesgo nuestra fidelidad a Dios. Jesús no rechaza a su madre, pero señala que la voluntad de Dios debe ser la guía suprema. Hoy, esta enseñanza sigue siendo una llamada a vivir en comunión con quienes siguen a Cristo, más allá de lazos sanguíneos.. Alejandro
No hay comentarios:
Publicar un comentario