martes, 24 de marzo de 2026

Obispo belga amenaza con ordenar a hombres casados en un plazo de 2 años La intervención del obispo reaviva un debate pendiente....

 Amberes, 21.03.2026).- Desde el norte de Europa ha surgido un desafío singular y contundente que podría obligar al Vaticano a abordar una de las cuestiones más delicadas de la vida católica: si el celibato sacerdotal puede reconsiderarse ante una creciente crisis vocacional. En el centro de la controversia se encuentra Johan Bonny, obispo de Amberes desde 2009, quien ha declarado públicamente su intención de presionar a Roma para obtener autorización para ordenar sacerdotes a hombres casados ​​antes de 2028.

En una carta dirigida a sus fieles y publicada el 19 de marzo, Bonny se comprometió a hacer «todo lo posible» para avanzar en esa dirección en un plazo de dos años, incluso indicando que comenzaría a identificar y preparar candidatos. Tal declaración resulta sumamente inusual dentro de la estructura jerárquica de la Iglesia Católica, donde los obispos juran obediencia al Papa y suelen evitar proponer públicamente iniciativas que puedan contradecir la disciplina universal establecida. Si bien el celibato no es un dogma —lo que significa que, en principio, podría ser modificado por la autoridad papal—, sigue siendo una de las prácticas más arraigadas y simbólicamente significativas del rito latino católico. Bonny plantea su propuesta no como una ruptura, sino como una necesidad pastoral. La escasez de clero, argumenta, ha alcanzado un punto crítico. En su diócesis, la tasa de renovación de sacerdotes es prácticamente nula, una cruda definición que refleja la magnitud del declive. Esta situación ya ha obligado a Amberes a depender cada vez más de clérigos extranjeros, especialmente de Europa del Este y Oriente Medio, regiones donde, cabe destacar, los hombres casados ​​pueden ser ordenados en las Iglesias católicas orientales. La intervención del obispo reaviva un debate que ha surgido repetidamente, pero que nunca se ha consolidado como una reforma. Durante el pontificado del Papa Francisco, el tema cobró nueva relevancia, sobre todo durante el Sínodo de la Amazonía de 2018, donde se propuso formalmente la ordenación de hombres casados ​​—los llamados viri probati— como respuesta a la grave escasez pastoral en regiones remotas. Sin embargo, Francisco finalmente se negó a autorizar tal medida, reafirmando el valor del celibato incluso ante las crecientes presiones.


Obispo belga amenaza con ordenar a hombres casados en un plazo de 2 años | ZENIT - Espanol

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