El 1º de mayo de 1983, durante la dictadura uruguaya, el entonces obispo Raúl Scarrone celebró una misa en la Basílica de La Aguada, instaurando el Día de SanJosé Obrero.
Al finalizar, se sintieron gritos golpes, corridas, cascos de caballos sobre las aceras...... abrió las puertas del templo resguardando a los manifestantes que huían de la represión policial tras un histórico acto sindical frente al Palacio Legislativo.
Este episodio es muy recordado por quienes lo vivimos y tenemos la dicha de poder contarlo. Ahora rescatanos algunos detalles más importantes de ese día;
- Fue el primer acto masivo del Día de los Trabajadores permitido desde el golpe de Estado de 1973. (1983)
- Tras la concentración, un día lluvioso las fuerzas de seguridad reprimieron a los manifestantes, quienes comenzamos a dispersarnos por las inmediaciones.
- Ante la persecución, muchos manifestantes tomaron por Avda Agraciada buscando refugio en la Parroquia de La Aguada.
- El obispo Scarrone abrió las puertas principales permitiendo el ingreso para protegerlos, convirtiendo al templo en un bastión de resistencia y solidaridad. En sus paredes recordamos apoyadas las banderas del PitCNT, Urugayas, de los Treinta y Tres, del partido Comunista, del partido Socialista.....
- OTRO GRAN PILAR DE LUCHA FUE LA IGLESIA METODISTA.-
- Cuando el hermano-amigo pastor metodista Ademar Olivera fue declarado ciudadano ilustre de Montevideo en octubre de 2008, alguna/os (sobre todo las más jóvenes) se habrán preguntado quién es?.
- Para quienes militamos desde hace varias décadas, el reconocimiento era el resultado lógico de una trayectoria existencial coherente y consecuente acompañando al pueblo uruguayo en su lucha por una sociedad más justa y humana...
- Ademar eligió compartir sus memorias sobre los períodos de su vida para él más significativos: el proceso vocacional que lo lleva desde el seno de una familia pobre del interior, pasando por búsquedas laborales, inquietudes espirituales e intelectuales y cambios de oficios y geografías, hasta decidirse por ser pastor de una Iglesia con historia y perfil de fuerte compromiso social con los desposeídos; su experiencia humana y pastoral como víctima de torturas y preso político en un cuartel del Interior y en el Penal de Libertad, entre 1972 y 1973; su integración al grupo fundador del Servicio Paz y Justicia (Serpaj) y su participación en el ayuno que contribuyó a jaquear a la dictadura en 1983. Asimismo, como Ademar no concibe su trayectoria personal sino en el marco de una comunidad y una coyuntura del país, rescata en el libro las voces y testimonios de otros hombres y mujeres de la Iglesia Metodista uruguaya con quienes compartió «el dolor y la esperanza» en el período de la dictadura cívico-militar (1973-1985).
TODO TEXTO TIENE SU CONTEXTO
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