En el predio de la Ex Esma, diversas organizaciones sociales, muchas de ellas de base religiosa, llevaron adelante la actividad interreligiosa para reclamar por las violaciones a los derechos humanos.
Este sábado 4 de abril, en el predio Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos ex-ESMA, se llevó a cabo el 15° Vía Crucis Interreligioso organizado por el Espacio Interreligioso Patrick Rice. El acto fue llevado adelante por distintas organizaciones sociales, la mayoría de ellas de culto cristiano, unidas por el reclamo por la Memoria, la Verdad y la Justicia.
El punto de partida del Vía Crucis fue la antigua Capilla de la Escuela de Mecánica de la Armada, donde los capellanes militares predicaban la fe cristiana para los represores a cargo del centro clandestino de detención y exterminio más grande de los que funcionaron durante la última dictadura militar. Su actual nombre, Espacio Patrick Rice, fue elegido en memoria del sacerdote de origen irlandés detenido y torturado por su accionar comunitario con los sectores más vulnerables y que fue liberado gracias a la amplia presión diplomática de su gobierno natal. Una vez en libertad, se convirtió en un emblema de la lucha por los derechos humanos en todo el mundo junto a su compañera Fátima Cabrera, que ofició como conductora en el acto.
Todo el recorrido estuvo atravesado por el carácter ecuménico del evento, con reclamos de diversa índole: a partir de la enseñanza de limpieza del rostro de Jesús, el Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos extendió su reclamo a la liberación de Palestina y a la evocación de la figura de María Takara, integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, recientemente fallecida. Frente a la Carta Abierta de Rodolfo Walsh, el movimiento Palotinos por la Memoria, la Verdad y la Justicia alzó al cielo su pedido de Justicia por la Masacre de San Patricio, ocurrida el 4 de julio de 1976 y aún sin resolver. Ramiro Varela, integrante del movimiento y partícipe activo del Espacio Interreligioso Patrick Rice desde su recuperación, denunció la hostilidad que implica llevar adelante las actividades de la comunidad, en época de despidos y vaciamiento: “Además del despido de personal importante para el aprovechamiento del predio, más que negacionismo lo que se ve hoy es un apologismo al terrorismo de Estado por parte de las autoridades a cargo”.
Organizado desde 2011, el encuentro interreligioso continúa en la búsqueda de contrarrestar las condiciones adversas del espacio de la ex-capilla, que en 2007 fue entregado sin ningún tipo de simbología religiosa y carente de agua y luz, como permanece hasta la actualidad. María Adela Antokoletz, vicepresidenta de Madres de Plaza de Mayo línea fundadora y colega de Patrick Rice en la lucha por los derechos humanos, expresó su entusiasmo por el evento: “Me siento cómoda con esta gente que no se quedó en el pasado, que continúa el reclamo y lucha por resignificar el espacio. Además, es bueno llenar la ESMA, hacerla de nosotros”.
La jornada fue acompañada por la musicalización de docentes y alumnos de la Tecnicatura en Música Popular que se lleva adelante al interior del predio, en dependencia de la Universidad Nacional de La Plata, la Fundación Música Esperanza, y Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Adrián Fernández, docente y tutor de la carrera que ya cuenta con más de 150 estudiantes y 60 egresados, reivindica su labor en estos tiempos: “No hay interés político en mantener espacios de comunidad. Nosotros existimos porque no nos encuentran, por la astucia de Madres, porque somos una extensión de la UNLP que funciona en la ex-ESMA”. En la esquina de Libertador y Comodoro Rivadavia, luego de cantar “Venceremos” de María Elena Walsh, miembros de las distintas organizaciones exhibieron sus símbolos en comunidad para realizar un último grito al cielo por los 30.000 compañeros presentes, ahora y siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario