Pag 139.- Compartimos fragmento muy removedor. (BloG)
24 Memorando enviado por el pastor Oscar Bolioli (Presidente de la IEMU) al embajador Giambruno, el 30 de octubre de 1978, con motivo de la visita del obispo Armstrong: «El obispo James Armstrong estará en el país desde el martes 7 al promediar la tarde hasta el martes 14 de noviembre al mediodía.
Viene en representación del Colegio de Obispos de la Iglesia Metodista Unida de los Estados Unidos. El Colegio de obispos está compuesto por 92 obispos que abarcan las diferentes áreas del territorio de los Estados Unidos de Norteamérica. También comprenden este Colegio los Obispos de las Iglesias Metodistas que forman parte de la Conferencia General de los EE.UU., como los obispos de Suiza, Alemania Federal, Noruega, Suecia, Austria, y algunos países de África y Asia. Este Colegio representa una membresía de 14 millones de fieles aproximadamente. La Iglesia Metodista del Uruguay formó parte de dicha Conferencia General hasta hace unos diez años atrás, desde que comenzó a tener una administración eclesiástica propia. Sin embargo, participa de las sesiones de dicha Conferencia como Iglesia Fraternal. Entre la Iglesia Uruguaya y la Conferencia General se mantiene una muy estrecha colaboración en todos los campos.}
El Colegio de Obispos ha designado al obispo Armstrong, por el período entre Conferencias, como el obispo encargado para la visitación y relacionamiento con la Iglesia del Uruguay. El Obispo Armstrong es obispo de Dakota del Norte y Dakota del Sur, siendo uno de los Obispos más jóvenes e influyentes tanto dentro como fuera de la Iglesia Metodista. Realizó hace ya dos años una breve visita al país.
Motivo de la visita. El obispo Armstrong viene en visita rutinaria al país participando de varias actividades eclesiásticas, con motivo del Centenario de la Organización de la Iglesia Metodista en el Uruguay. Entre los actos eclesiales en que participará está la inauguración del edificio construido para Centro Comunal y Capilla en el pueblo Bernabé Rivera (Allende), Departamento de Artigas, el domingo 12 de noviembre. En esta visita el Obispo Armstrong tiene especial interés, en nombre del Colegio de Obispos, de poder conversar y dialogar con las autoridades pertinentes nacionales. Esto ya lo hizo conocer por nota al señor embajador Pérez Caldas en su oportunidad. 139 El objeto de este interés no es investigar, ni plantear temas de orden político, sino hacer conocer algunas inquietudes sobre el trabajo religioso, por parte de la Iglesia Metodista, deseando aportar por medio del diálogo caminos de entendimiento y clarificación, que permitan una tarea más eficiente en lo religioso y humanitario.
Los dos puntos centrales son los siguientes: 1) Atención religiosa y humanitaria, en lo físico y espiritual, a los familiares de los detenidos, procesados por la Justicia Militar. Entendemos que son víctimas inocentes, algunos de los cuales han quedado en situaciones de desmembramiento familiar y de apremiante situación emocional o económica. Si bien no existe ninguna ley que prohíba dicha actividad, se desearía clarificación y las seguridades pertinentes, que un trabajo de esta índole no acarreará a la Iglesia sospecha o mala interpretación de su propósito estrictamente religioso.
En el pasado fue aplicado a un grupo privado, que entendemos procuraba asistir humanitariamente a familiares de detenidos, la interpretación del Art. 60 - 6.Q del Código Penal Militar. Ley 14.619 del 21 de diciembre de 1976.
Tipificando en la Ley de Seguridad Nacional, de Asistencia a la Asociación. Una claridad sobre este punto beneficiará a la Iglesia en el ejercicio de su función humanitaria y religiosa. 2) La visita por parte de religiosos a los detenidos que así lo soliciten. La visita a los detenidos comunes ha sufrido en los últimos tiempos algunas limitaciones. Entendemos que se han cometido posiblemente abusos por parte de grupos religiosos. Pero la presente solicitud revierte procedimientos anteriores, restringiéndolo a la visita “pastoral” en forma individual a aquel detenido que tenga necesidad de una visita por motivos religiosos.
Esta actividad a los detenidos procesados por la Justicia Militar, sólo se ha podido realizar en casos muy especiales. Es el deseo que los detenidos pertenecientes a nuestra Iglesia, puedan recibir visitas y asistencia religiosa por parte de nuestros pastores, como norma. Como sería deseable, que esta condición pudiera ser extendida a cualquier detenido que solicitare asistencia religiosa.
Nómina de detenidos en la actualidad, que han participado en la vida de la Iglesia Metodista: -Mirtha Mabel Araújo, Gladys Warda Irwing, Oscar Garciarena, Miguel Burgos, Hiber Conteris, Detenidos cuyas familias pertenecen a la Iglesia Metodista: -José Pedro Hermes Mata Miramontes, Conrado Aramís Saez Díaz. Es el deseo que el obispo Armstrong, acompañado de un pastor nacional, pueda visitar a los arriba señalados durante su permanencia en el país, en una visita estrictamente religiosa. Se desea una entrevista con el Sr. Ministro de Relaciones Exteriores, para poder informarle oficialmente de los puntos arriba señalados.
Asimismo, solicitando (que) el Sr. Ministro facilite el diálogo con las personas y por los medios que él estime convenientes, para el logro de lo anteriormente expresado. Somos conscientes que este tipo de visitas puede hacer mucho bien al país y a las personas involucradas.»
25 Nota del Grupo Convergencia Democrática en Uruguay (CDU) al pastor Oscar Bolioli, del 15 de febrero de 1981: «Estimado compañero: Los integrantes de la CDU estamos hondamente agradecidos por su labor en Estados Unidos en defensa de los derechos y la dignidad del hombre. 140 Al mismo tiempo nos sentimos orgullosos que un compatriota haya sido designado para ocupar tan alta dignidad dentro del Consejo (Nacional) de Iglesias. Reciba nuestro fraternal abrazo. (Firman: Juan Raúl Ferreira - Carlos Martínez Moreno - Justino Zavala Carvalho - Diego Achard - Luis Echave - Juan P. Eyherachar - José Korzeniak)».
26 Carta de integrantes del MLN al pastor Oscar Bolioli, del 16 de agosto de 1985: «Distinguido amigo, Los abajo firmantes, fundadores del Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros), rehenes durante años de la dictadura, junto a cientos de compañeros que ofrecieron lo mejor de sus vidas por la justa causa de construir una sociedad humana más fraterna y solidaria, nos dirigimos a Ud. en nombre de todos nuestros compañeros. Como es de su conocimiento, nuestro país vive hoy la salida de una larga y dolorosa noche social en que la lucha de su empobrecido pueblo ha alcanzado la conquista de la democracia que hoy vivimos. La invalorable ayuda que Ud. prestó a nuestro pueblo y en particular a los Familiares de los Presos Políticos durante estos oscuros doce años, entre tantos otros hechos, nos hizo comprender que no estábamos solos y que la solidaridad es una palabra plena de contenido. Queremos por todo esto hacerle llegar a Ud. nuestro más sincero agradecimiento en nombre de todos nuestros compañeros tupamaros. Nos es grato saludarlo con nuestra consideración más distinguida. (Firman: Raúl Sendic - Jorge Lluvera - Eleuterio Fernández Huidobro - Julio Marenales).»
27 Circular enviada por el Consejo Ejecutivo a las Congregaciones Metodistas, el 6 de julio de 1982: «Atento: 1) A que pueden plantearse a las Iglesias locales o instituciones de la IEMU pedidos de distinto carácter para el uso de dependencias o equipos de la IEMU, por parte de organizaciones, instituciones o personas ajenas a la misma. 2) Que el asentimiento a esos pedidos puede entrañar una definición que afecte la situación general y la imagen pública de toda la Iglesia Metodista del Uruguay. El Consejo Ejecutivo resuelve: 1) Las Iglesias locales e instituciones de la IEMU, deberán informar al Consejo Ejecutivo, con la suficiente anticipación, de las solicitudes que se les planteen en los términos mencionados anteriormente, así como si sus Comisiones Directivas han tomado posición al respecto. 2) El Consejo Ejecutivo, en conocimiento de lo mencionado en el párrafo anterior, previas las consultas que considere necesarias, resolverá en definitiva. 3) Esta resolución no significa que esté en el ánimo del C.E. el interferir en asuntos locales, sino que se considera que estos casos trascienden la mera actividad local. Nuestra Iglesia es pequeña, pero por su naturaleza está presente más que otras en la vida nacional y las actitudes de una congregación local o institución, pueden gravitar de hecho, y a veces muy radicalmente, sobre la imagen general ya mencionada». 141 Anexo 2 Documentos, declaraciones y notas relacionadas con el Serpaj 1 Carta del Padre Jorge Osorio recordando su integración al Serpaj: «... entro en contacto con esta realidad a través de María Teresa Olivera de Aiscar d, quien tenía la coordinación de la Oficina de ACNUR aquí en Uruguay... que funcionaba en la Iglesia Metodista... por el año 1981... Sabíamos que los familiares de los uruguayos desaparecidos en Argentina ya estaban un poco organizados, pero no así los de quienes habían desaparecido en nuestro territorio; también era oportuno poder consolidar las dos situaciones en un mismo grupo. Así María Teresa me pone en contacto con Violeta Malugani... quien a su vez nos indica otras familias a ir visitando para plantearles la importancia de unirse en este camino que estaba recién empezando, y que nadie imaginaba que iba a ser tan largo. Así se conformó un grupo de voluntarios para comenzar a hacer esas primeras visitas, independientemente de que ya algunas de estas familias estuvieran relacionadas. Esas visitas fueron hechas por Norma Picini, Margarita Nartallo, Amanda Merletti y yo... Funcionábamos en la parroquia San Alberto (barrio Peñarol), en la que yo vivía, junto con el Padre José Luis “Pepe” Bonifacino que, en ese momento, era el párroco. También en la parroquia, con estas mismas compañeras y otras personas vinculadas a la comunidad, se trabajaba en la atención a las familias de los presos políticos y exiliados uruguayos. Cuando se plantea la constitución del Serpaj, vimos la oportunidad de unir, en una misma institución y servicio, los diferentes esfuerzos que grupos y personas venían realizando... Era un trabajo arriesgado y voluntario que hacíamos con mucho compromiso y con la mínima infraestructura (un lugar en la Academia “Cristo Rey”, de la calle Gral. Flores, perteneciente a las Hermanas Misioneras Cruzadas de la Iglesia, quienes nos dieron todo su apoyo)... Fueron, como para la mayoría de los uruguayos, años bien difíciles pero en los que se sintió y vivió una gran solidaridad, la que nos permitió llevar adelante la lucha emprendida.
Fue muy importante el respaldo y orientación que dieron tres abogadas en aquel momento: Azucena Berrutti, María Josefina Plá y Graciela Borrat, quienes supieron acompañar, golpear puertas y arriesgarse diariamente...» (Testimonios de la Solidaridad Internacional:
31). 2 La entrega del Premio del Serpaj-Uruguay al pastor Earl Smith: «¿Por qué queremos hoy reconocer al pastor Smith? ¿En qué nos basamos para pensar que su vida ha sido un motivo de esperanza en la Paz y la Justicia? Vamos a hacer un poco de historia sobre la vida de este pastor norteamericano que llegó a Montevideo en 1924 y se instala en la Iglesia Metodista del Cerro, en la “Casa de la Amistad”, que como su nombre lo sugiere, se convierte en un lugar abierto al barrio y a su entero servicio. Ese profundo y continuo trabajo de base se extiende a La Teja, Tomkinson y Casabó. Trabaja a través de la Iglesia con los obreros apoyando sus luchas reivindicatorías (por ejemplo, los obreros de los frigoríficos). En ese salón abierto a las necesidades del barrio se realiza la primera reunión del Club de Pescadores, y acompaña muchos otros inicios, por ejemplo de algunos partidos políticos. 142 Es también un lugar de recreación para los jóvenes del barrio: juegos, biblioteca popular, charlas y otros tipos de estímulos culturales inexistentes por aquel entonces en la zona. En 1926 se iniciaron allí las “Industrias de Buena Voluntad” que son fuente de trabajo para personas con problemas físicos y mentales. Entre 1926 y 1929 hay una gran inmigración de armenios y es también en la “Casa de la Amistad” donde se realiza la primera misa de la Iglesia Ortodoxa. Paralelamente, esas familias armenias, que carecían totalmente de recursos por su situación, reciben ayuda allí. El pastor Smith vive el ecumenismo; su esposa (Bessie) trabaja junto a mujeres católicas en tareas sociales. Él, a su vez, trabaja con sacerdotes católicos y es amigo de varios obispos latinoamericanos, como Don Helder Cámara. Podemos marcar una segunda etapa en su vida, a continuación del trabajo en el Cerro, y es su vinculación con el Movimiento Internacional de Reconciliación durante la segunda guerra mundial. Desde entonces y durante muchos años fue el coordinador para América Latina de numerosos grupos que a través de publicaciones, encuentros y conferencias tratan de difundir el espíritu y la metodología de la lucha no violenta en América Latina y otros países. Estuvo al frente del Serpaj en América Latina desde sus orígenes y fue responsable de la reunión realizada en 1968 en Montevideo, en la cual se gestó el Servicio». (Reseña histórica del Serpaj-AL: 54) 3 Parte del documento elaborado por la doctora María Josefina Plá, el 25 de agosto de 1983, con relación al ayuno del Serpaj: «Quiero destacar en primer lugar el ayuno iniciado por el Servicio Paz y Justicia desde el 11 hasta hoy 25, buscando un día de Reflexión Nacional, buscando la verdadera reconciliación entre los uruguayos. De una inspiración profundamente cristiana, esta medida iniciada por dos sacerdotes (Luis Pérez Aguirre y Jorge Osorio) y un pastor metodista, Ademar Olivera, acompañada de profunda oración, constituye sin duda, un signo profético en medio de la Iglesia y el país... Al mismo tiempo se fueron anunciando gestos similares en diversos grupos, comunidades, parroquias, movimientos. Muchos grupos ayunaron, oraron, reflexionaron sobre la situación difícil que vivimos... Ciertamente esta medida tan pobre y sencilla, en la que estos hermanos se han acercado al hambre de nuestro pueblo, ha conmovido nuestras vidas. Resulta un grito que clama por una sociedad más justa, donde todos participemos y aportemos lo mejor de cada uno, viviendo como verdaderos hermanos. Y fue lindo apreciar el valor y mérito de nuestras pequeñas comunidades eclesiales de base en la concientización y difusión de esta historia que a veces no es la que se publica. Una señora de mi comunidad (Santa Gema) daba gracias la semana pasada por estar en la comunidad ya que, de otra manera, no se hubiera enterado de las cosas que pasan... Con la alegría y esperanza por la respuesta de un pueblo ante la opresión, y con la alegría de saber a todos ustedes muy cerca de este pueblo sufriente, me despido con cariño».
4 Carta abierta de up grupo de católicos en reacción a las declaraciones del obispo Antonio J. Corso con relación al ayuno del Serpaj (agosto de 1983): «Nosotros, católicos uruguayos nos disponemos a hacer una serie de precisiones 143 respecto a las declaraciones públicas que con fecha 20/08/83 usted ha tenido frente a los medios de comunicación de nuestro país. 1. - Rechazamos como calumniosas sus afirmaciones acerca del ayuno “seudo religioso” e importado. Nos preocupa que alguien con sus responsabilidades se sorprenda frente al hecho de que cristianos recurran al ayuno, como forma global de enmarcar una seria reflexión, y más como en este caso, cuando se intenta pensar en todos los hermanos que formamos esta nación. Llama poderosamente la atención, cómo términos tan familiares, que conocemos desde que nacimos a la vida cristiana, tales como ayuno, reflexión, oración, que molestan a todos aquellos que no los entienden, lleguen a escandalizar a un pastor. ¿A usted le parece “seudo religioso” el hecho de que tres cristianos pasen 15 días rezando, sin alimentarse, pidiendo a un pueblo acosado, dolorido, que no odie, que no recurra a métodos violentos sino, por el contrario, que reflexione sin pasiones, que prepare su corazón para perdonar a quien le ha hecho sufrir? ¿O usted cree que todo está bien y que son inventos del exterior, que aquí hay serias injusticias que se acallan por la fuerza? Pero bien sabe que por más que impidan hablar de ellas, hasta que no llegue la justicia, tenemos la obligación moral de denunciarlas y buscar la forma de llegar a condiciones más humanas. Usted bien sabrá que la Paz de la que todos hablamos, no todos estamos de acuerdo en la forma de obtenerla, ya que hay distintas formas de concebirla y de definirla. Paz para algunos, está definida por defecto, la definen como ausencia de guerra; pero para nosotros los cristianos hay una sola forma: es el resultado de la Justicia. Tomando las palabras de Pablo VI: “Si quieres la Paz, lucha por la Justicia”. Respecto al adjetivo “importado”, creemos que es cierto, ya que estos religiosos no inventaron el ayuno, pero vale la pena recordar que importadas son también todas nuestras referencias culturales. No sabemos a quién se refiere como origen de la importación, nosotros sí: el Exportador fue un palestino, hace 2000 años crucificado por el poder político-militar y religioso. 2. - La acusación de “política” parece lamentable, ya que usted que está actuando de mediador entre los políticos y el actual gobierno, ¿qué se supone que está haciendo? Y si usted acepta como lícito y valedero su esfuerzo por “buscar salidas” y hace política, ¿por qué se escandaliza de estos religiosos que llaman a reflexionar a su pueblo? ¿O es que sólo tienen derecho a tomar actitudes políticas algunos? ¿Quién es el juez que indica cuál es la acción política valedera? Es también “política” dar pie con sus declaraciones a actitudes y decisiones de los gobernantes. Lamentamos sus declaraciones por inexactas e inoportunas, que aparte de confundir al pueblo cristiano, fueron usadas en contra de nuestros hermanos en la fe.
3. - Reclamamos de su parte una aclaración que requiere mucho de humildad, pero que es condición básica de todo ser humano honesto, el reconocimiento de error como forma de construir el Reino».
5 Carta de estudiantes seminaristas católicos (agosto 1983): «Queridos hermanos: ¡La gracia y la paz del Señor estén con ustedes! Cuando los fariseos y los saduceos se acercaron a Jesús para pedirle una señal milagrosa, éste los increpó diciendo: “¡Con que sabéis discernir el aspecto del cielo y no podéis discernir las señales de los tiempos!” (Mateo 16:3). Para pedirle al Señor la capacidad de discernir los signos de los tiempos es que hemos realizado una jornada de ayuno y oración en nuestra comunidad. Al ayunar y reflexionar juntos nos sentimos empapados por el Espíritu de Jesús, por su Verdad, que es la que nos hace libres. 144 En los tiempos difíciles que vive nuestro país, reconocemos en el gesto de ustedes la actitud de Jesús, el Hijo de Dios que se anonadó a sí mismo para inaugurar el Reino entre nosotros, el Reino del amor, de la paz, de la justicia. Y creemos que el crecimiento de este reino no se logra a través de la violencia y la opresión, sino por medio de la paz, la verdad y la reconciliación. Como grupo de seminaristas de Teología del Seminario Mayor Interdiocesano (Cerrito) les escribimos como signo de nuestro anhelo de ser servidores de nuestro pueblo según el designio salvífico de Dios. Que el Espíritu de Jesús que lo impulsó al desierto donde ayunó cuarenta días y cuarenta noches, los acompañe y les dé las fuerzas para ser fieles a la voluntad del Padre. Y que María, que permaneció de pie junto a la Cruz, interceda por sus intenciones. Fraternalmente».
6 Declaración de 23 sacerdotes católicos de la Arquidiócesis de Montevideo (agosto 1983): «En primer lugar (queremos expresar públicamente) la plena adhesión y comunión con nuestro Pastor Mons. Carlos Parteli y con sus obispos auxiliares: Mons. José Gottardi y Mons. Raúl Scarrone. En segundo lugar, la profunda convicción de que sus actitudes y declaraciones, referentes a los últimos acontecimientos, contribuyen a afianzar una Iglesia profética y al servicio de nuestra nación en momentos en que necesita una palabra de orientación y de aliento. Por último, el compromiso de continuar, en comunión con ellos, sirviendo evangélicamente a nuestro pueblo».
7 Declaraciones de monseñor Haroldo Ponce de León, publicado en el semanario Aquí, agosto de 1983. «Es necesario decir que la Iglesia no es monolítica. Sí, lo es en la profesión de su fe, en la celebración de los sacramentos y en la comunión interna con el Papa y el Colegio Episcopal. Pero el ancho campo de lo temporal, permite diversidad de opiniones que provienen de visiones distintas del mundo y aun de presupuestos teológicos. Esto, que siempre ha existido en la Iglesia, es lo que se ha hecho patente en estos días... ¿Cuál es el criterio de discernimiento frente a esta diversidad de opiniones? Ese criterio es el Evangelio y todo lo que la Iglesia ha leído en ese Evangelio y ha predicado... Esto quiere decir que en mi opinión, las claras y precisas declaraciones de monseñor Parteli, tienen un gran contenido evangélico y son las únicas que pueden guiar el criterio sano de los cristianos. En todo caso, una Iglesia desgarrada nos invita a amarla más».
8 Mensaje del Presidente del Comité Ecuménico Noruego por los Derechos Humanos en América Latina, pastor Torgeir J. Havgar (27 de marzo de 1984): «... La Iglesia Luterana Noruega, la Iglesia Metodista, la Iglesia Bautista y la Iglesia Católica, quieren de este modo unirse a las aspiraciones y a los esfuerzos del Pueblo Uruguayo por lograr la vigencia plena de la Justicia y de la Democracia para todos... Nuestra presencia aquí quiere ser, pues, un estímulo a los hermanos del Servicio Paz y Justicia en su trabajo por los derechos humanos. Y en la Fe y la Caridad de 145 Cristo deseamos alentar los esfuerzos de las Iglesias en el Uruguay paira responder al clamor de su pueblo. Deseamos también hacer llegar a las autoridades uruguayas, nuestra súplica por la libertad de todos los presos políticos del Uruguay, en el marco de una Amnistía amplia que contemple el retorno de los exiliados a su patria...».
9 Agradecimiento por el Premio de Diakonía al Serpaj-Uruguay: Estocolmo, Suecia, 21 de octubre de 1984 (leído por Ademar Olivera en ocasión de recibir el premio). SOLIDARIDAD: Este premio, concedido por «Diakonía», Acción Ecuménica Sueca, para el año 1984, es una muestra de la sensibilidad de Iglesias hermanas que, a pesar de la distancia que nos separa, a pesar de las barreras: realidades socio-político-económico-culturales muy distintas, falta de información, etc., a pesar de eso, se muestran solidarias con pueblos que sufren las consecuencias de la violación de los derechos humanos, que resisten, que luchan. Ello es una señal de la universalidad del amor y la fraternidad cristianos, y del sentido global de la misión de la Iglesia, que permite superar las fronteras geográficas o políticas. Al respecto, recuerdo las palabras escritas por el apóstol Pablo, refiriéndose a la generosidad de los cristianos de Macedonia al enviar ayuda a los cristianos de Jerusalén que estaban enfrentando graves dificultades para sobrevivir (II Corintios 8:1-5). RECONOCIMIENTO: También es un reconocimiento por la labor realizada por el Serpaj-Uruguay, en el área de los derechos humanos. Teniendo en cuenta la gravedad de la situación en el área de los derechos humanos en el Uruguay, era necesario que alguien llevara adelante la tarea de defender los derechos humanos. Esa tarea la llevó a cabo el Serpaj. Al principio como pionero, como «punta de lanza» pacífica, bastante solo en una primera etapa. Sin embargo, hoy existe en el Uruguay más de una decena de organizaciones o grupos que trabajan en el área de los derechos humanos, a distintos niveles. La mayoría de estos grupos han surgido desde hace poco más de un año a esta parte, lo cual significa un avance importante en la toma de conciencia y el compromiso de personas e instituciones. Pero, lo más destacable, es que diversos sectores han ido creciendo en organización, en lucha, en movilización popular, en el uso de métodos pacíficos como formas de protesta, de reclamos, de exigencias. Es el caso de los trabajadores, los estudiantes, los familiares de presos políticos, los familiares de desaparecidos (en Argentina y en Uruguay), los familiares de exiliados, cooperativas de viviendas, partidos políticos, prensa de oposición, amas de casa. Progresivamente, se fue ganando espacio, reconquistando derechos, logrando libertades. De modo que este premio se lo merecen, hoy, muchos otros, especialmente los grupos más combativos que no cesan en la búsqueda de la paz y la justicia, a pesar del enorme sacrificio que ello implica. ESTÍMULO: La principal motivación para realizar la tarea de promoción y defensa de los derechos humanos es, naturalmente, el amor al prójimo. El Evangelio nos desafía a un compromiso vital con el pobre, el desprotegido, el sufriente, el «sin voz». La fuente que nos nutre, que nos proporciona fuerza interior, tiene una doble vertiente: la fe y el contacto con el pueblo. Pero, a veces, al experimentar la sobrecarga que debemos soportar, la lentitud en lograr modificar situaciones de injusticia, 146 nuestra impotencia para evitar sufrimientos inútiles; entonces, nos desalentamos. Sentimos como si pretendiésemos derribar un enorme muro a puñetazos. Por eso, este premio nos llega como una dosis de oxígeno, que nos renueva la fuerza y el ánimo para seguir adelante. Por nuestra parte, nos comprometemos a continuar en el mismo camino que hemos transitado hasta ahora, con la confianza renovada de que el esfuerzo no es en vano. Entendemos que la defensa de los derechos humanos no termina con el cambio de Gobierno en nuestro país. Hay libertades para conquistar, atropellos para evitar, desprotegidos para defender, injusticias para reparar. Y todo eso, difícilmente lo pueda asumir un Gobierno «de transición». El Serpaj está de pie. Continuará exigiendo su derecho a defender los derechos de todos, dentro del proceso de democratización. Estará junto a los más débiles y oprimidos, para acompañarles en sus reclamos y en sus luchas. Ocupará un lugar digno en la construcción de una sociedad fraterna, reconciliada, justa y humana. Agradecemos a las Iglesias Libres de Suecia este premio tan significativo e importante para todos nosotros, y esperamos que continúen apoyando la tarea que llevan a cabo el Serpaj y otros grupos, a favor de los derechos humanos y de la reinstauración de la democracia y las libertades plenas en el Uruguay. Gracias.»
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