El
dios de la guerra y el odio (salmo 79)
te suplicaba con fervor:
¡Dios
de los Ejércitos, restáuranos,
que
brille tu rostro y nos salve!
para desvelar tu verdadero rostro:
¡Felices
los que construyen la paz,
los
no violentos,
porque esos van a heredar la tierra!
siguen gastando gran parte
de su presupuesto en rearmarse,
cuando sus poblaciones
sufren la guerra, el hambre, el paro,
la crisis económica
que elimina las conquistas sociales
que tanta sangre ha costado
a lo largo de la historia.
construida desde la verdad y la
justicia,
crearán una nueva tierra
en la que el entendimiento y el diálogo
serán los medios para solucionar los conflictos,
en la que seremos poseedores
de lo que produzca nuestro trabajo,
en la que no habrá oprimidos ni
opresores.
desaparecerá sin dejar rastro,
y no se volverán a rezar salmos
que invoquen a ese dios
que nunca ha existido (Miguel Ángel Mesa Bouzas)
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