En 2019 hay dos fechas y dos temas, marcados en rojo, que darán una marca definitiva, y más allá de los gestos realizados hasta ahora, al pontificado del Papa Francisco y al futuro inmediato de la Iglesia.
El comentario es Martínez Gordo , doctor en teología fundamental, sacerdote, profesor del Instituto de Teología y Diocesena Centro Pastoral de Bilbao y miembro Cristinisme i Justícia 'de Barcelona, publicado por por Settimana Noticias , 01/01/2018. La traducción es Luisa Rabolini .
La tragedia de la pedofilia
Entre el 21 y el 24 de febrero, se convocan al Vaticano por primera vez en la historia, los presidentes de todas las conferencias episcopales del mundo para enfrentar la tragedia de la pedofilia en la Iglesia.
Francisco ya dijo desde el principio, y reiteró en los últimos votos de Navidad para la Curia del Vaticano, que la pedofilia, además de ser un pecado, es un crimen y que aquellos que lo cometieron acabarán en manos de la justicia.
Pocos cambios están previstos en los protocolos vigentes para la protección de los menores y la reparación de los daños causados. Las discusiones, muy probablemente, serán para definir cuál es la causa que más determina la pedofilia: el "clericalismo" o abuso de poder, como el Papa defiende, o la "homosexualidad predatoria" y una "inmoralidad desenfrenada", como sostienen los " sus críticos.
Y, considerando incluso lo que sucedió en Chile y con el ex cardenal estadounidense McCarrick (Washington), habrá otra discusión sobre quién va a gestionar los casos de obispos acusados de mala conducta o negligencia de las normas contra los abusos: el Papa, a través de la Congregación para los Obispos o la Secretaría de Estado o quizás las comisiones de expertos independientes encargados de investigar a los curas acusados?
Esta es la primera fecha marcada en rojo para Francisco. Y, con él, para la Iglesia.
El Sínodo sobre la Amazonia
En el próximo mes de octubre se celebrará el Sínodo sobre la Amazonía, con el propósito de encontrar "nuevas formas", en primer lugar, para una "ecología integral". Este bioma, en el que viven tres millones de indígenas, que representan casi 390 las naciones y nacionalidades diferentes y entre los 110 y los 130 pueblos indígenas en aislamiento voluntario (PIAV) o "pueblos libres", es objeto -como consta en el documento preparatorio del Sínodo- de una "mentalidad extractiva" que, además de amenazar su rica biodiversidad , busca anular su pluralidad étnica, cultural y religiosa.