¿Galgos o podencos?
Leo ciertas preocupaciones eclesiásticas que aparecen en la prensa y me acuerdo de los versos de Tomás de Iriarte, que finalizan así:
“Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo”.
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo”.
Digo esto porque las informaciones emanadas de las curias oficiales (Vaticano, obispados, movimientos, congregaciones…) muchas veces descuidan lo importante y destacan minucias.
Estamos en una hora del mundo en que la iglesia debiera ser una voz profética y tener actitudes comprometidas con las grandes causas humanas:
- con el tema de las migraciones en que miles y miles de desplazados por diversas causas andan buscando pan, techo y abrigo en este mundo.
- Con el tema de la justicia en las relaciones internacionales y en las relaciones de los gobiernos de los estados y las bases ciudadanas.
- Con el tema del compromiso de lucha por la dignidad de una mayoría (el mundo femenino) que aún no se posiciona del todo en la mesa de los pueblos, y de las minorías que buscan un espacio de reconocimiento social y eclesial: los indígenas, la diversidad sexual, la cultura juvenil, la reivindicación de las masas proletarias.
- Con el tema de la ecología y de los atropellos a la naturaleza depredada por intereses de la gran industria: los mares, los bosques, las aguas, el aire, el hábitat natural de pueblos que están condenados a desaparecer por el avance de una modernidad dañina, violenta y abusadora.
