jueves, 14 de octubre de 2021

Párroco PierreVignon, no ha dudado: "Para curar este gran cuerpo enfermo, hay que revisar todo, empezando por la cabeza, el episcopado, la formación, la elección y el papel de los obispos."

 Ya no estamos en tiempos feudales y medievales, debemos ponernos decididamente en el modo de funcionamiento de una iglesia en sociedades democráticas", concluye el párroco.

8 Jordi Pacheco

“Me siento de luto. Me enteré de los números el viernes y no he estado bien desde entonces. Mi corazón llora por dentro al pensar en todos estos dramas”, explica el padre Pierre Vignon, una más entre las voces de la Iglesia de la Iglesia francesa que no ha dudado en mostrar públicamente su reacción ante los resultados del ‘informe Sauvé’.

Sacerdote de la diócesis de Valence, Vignon fue el primer eclesiástico que pidió, en agosto de 2018, la dimisión “rápida” y “sin distracciones” del cardenal Philippe Barbarin, cuestionado por encubrir abusos a menores en la diócesis de Lyon en lo que se dio en llamar ‘caso Preynat’. Preguntado por las cifras del informe Sauvé en el portal France 3 auvergne rhône-alpes, el padre Vignon no se muerde la lengua y afirma que se trata de un “grandísimo desastre”.

Al Vignon le hubiera gustado que los obispos dimitieran “desde el principio. “Este gesto —asegura— habría sido un signo de fortaleza, que mostraría la voluntad de actuar; al menos habría servido para afirmar que queríamos hacer algo nuevo para solucionar esto", dice el párroco de La Chapelle-en-Vercors. 

Indeminzar a las víctimas

En opinión de Vignon, lo que hay que abordar en este momento es sobre todo la cuestión de la indemnización de las víctimas. "Hemos sido tontos durante 70 años y más. La factura se ha presentado, hay que pagarla", afirma el sacerdote.

Tras este recuento elaborado por la comisión, que da una idea aproximada aunque no definitiva de la magnitud de los crímenes de pederastia producidos en la Iglesia francesa, en opinión del padre Vignon, la respuesta de la institución debe ser "meditada y reflexionada". "Necesitamos una reforma que el Papa Francisco viene evocando con mucha fuerza desde 2013”, afirma. “Se está convirtiendo en algo inevitable. Había fuerzas reactivas antifranciscanas, ahora están abrumadas por lo que se revela".

Vignon afirma que es necesario "cambiar lo que hay que cambiar”, e insta a hacerlo con la ayuda de las 45 propuestas de la Comisión Sauvé. “Para curar este gran cuerpo enfermo, hay que revisar todo, empezando por la cabeza, el episcopado, la formación, la elección y el papel de los obispos. Ya no estamos en tiempos feudales y medievales, debemos ponernos decididamente en el modo de funcionamiento de una iglesia en sociedades democráticas", concluye el párroco.

Jose Arregi. Umbrales de Luz.- En abril de 2019, ante los ojos atónitos del mundo, las llamas arrasaron buena parte de Notre Dame de Par

 

Jose Arregi. Umbrales de Luz

En abril de 2019, ante los ojos atónitos del mundo, las llamas arrasaron buena parte de Notre Dame de París, la catedral más bella del mundo, en la que tantas veces entré con profunda emoción. Pero aquellas llamas no fueron nada con el incendio devastador que el InformeSauvé acaba de declarar, de sacar a la luz nada más, en la Iglesia de Francia, “hija mayor” de la Iglesia universal. Es un huracán arrollador, un volcán en erupción.

Las torres de Notre Dame se salvaron, y el resto pronto quedará reconstruido, pero dudo de que no ya solo la Iglesia de Francia sino la entera institución católica pueda reponerse de este seísmo, sobrecogedor por el alcance conocido y la expansión adivinada. El alcance y la extensión del dolor causado por una Iglesia que predica las Bienaventuranzas de Jesús. Por lo sabido y por lo que se intuye que queda por saber, ¿algo del andamiaje eclesiástico merece aún quedar en pie? ¿La desdicha no supera a la bienaventuranza? La pregunta puede parecer desmedida, pero irrumpe del corazón y de los labios de muchos, incontenible como una llamarada.

Y es que, por muy demoledores que sean las conclusiones del informe Sauvé acerca de los abusos sexuales sobre menores en la Iglesia de Francia, lo más demoledor es el diagnóstico que hace, y lo enuncia con un término contundente: SISTÉMICO. No se trata de la “maldad” –en la que no creo– de unos individuos enfermos, aunque sean tantísimos. Se trata de un mal sistémico, una pandemia que se deriva, como de modo inevitable, del sistema mismo sobre el que se sostiene la vieja y actual institución eclesial. Quien quiera entender que entienda, y que nadie se equivoque de tratamiento.

No son episodios, anécdotas puntuales, diluidas e insignificantes dentro de la incontable masa de clérigos y religiosos de la Iglesia católica. No, los abusos sexuales eclesiásticos son sistémicos, y ¿cómo nos extrañaremos de que mucha gente lo traduzca como “sistemáticos”? Ahí están las cifras, los horrores que dejan al descubierto. La pedofilia clerical y religiosa se sitúa solo por detrás de la que tiene lugar en la esfera familiar y en el entorno de amistades –esferas y entornos en los que, de acuerdo a la mera sociología, encontraríamos más católicos que no católicos–, por delante de todos los demás ámbitos sociales: deporte, educación, ocio… Y cualquiera puede adivinar que las cifras del Informe se quedan muy cortas, pues solo recoge los casos que cuentan con testimonio personal directo.

miércoles, 13 de octubre de 2021

IHU,Adital. Parte final del artículo propuesto, es largo pero interesantísimo, acá la parte final. En este sitio humildemente con nuestras carencias culturales lo venimos planteando. Quizá somos una isla en medio del Artico.-

 Anne-Marie Pelletier, teóloga y biblista francesa, profesora del Collège des Bernardins y ganadora del Premio Ratzinger 2014. Fue la primera mujer en ganar el Premio Ratzinger. En 2017, fue invitada por el Papa Francisco para elogiar las meditaciones del Vía Crucis en Roma.

Última e importante observación

 Si es cierto que la prueba de la oternidad debe ser apoyada por una fraternidad genuina, si es cierto que la diferencia debe ser reconocida como la energía de la vida, es imposible no enfrentar la cuestión de la diferencia de género. Sin embargo, se enfrenta a un problema que sigue siendo dramáticamente insoluble dentro del catolicismo. Sabemos muy bien lo difícil que es gestionar adecuadamente la relación entre hombres y mujeres. Así como sabemos hasta qué lejos una forma muy deficiente de afrontar la sexualidad -desde los primeros siglos del cristianismo- ha causado estragos precipitando la crisis actual. La dominación masculina en la Iglesia Católica es claramente un problema de justicia. Pero como realidad estructural de la institución, también tiene que ver con los escándalos que golpearon las noticias. La declaración paulina de Gálatas 3:28 que proclama que, en Cristo, por la gracia del bautismo, "no hay más hombres y mujeres" siempre permanece programática. Porque si estas palabras no significan la desaparición de la diferencia entre hombre y mujer, anuncian, en cambio, la salida de la confusión que el pecado introduce en esta diferencia. Por lo tanto, significan, sobre todo, la novedad del Evangelio. No enfrentarse hoy a esta verdad es hoy, más que nunca, un factor de escándalo y crisis en sociedades atentas a la relación entre los sexos. Por lo tanto, la credibilidad del discurso cristiano está directamente vinculada a una transformación decidida de la relación de la Iglesia con lo femenino.

Conclusión

El camino de reflexión que les he propuesto ha sugerido, espero, que hay una actualidad del cristianismo para el mundo de hoy. La novedad del evangelio permanece intacta. Hay que decir también que esta novedad espera su recepción, tanto que, en el fondo, todavía escuchamos muy poco del Evangelio con su poder crítico, su fuerza liberadora y recuperadora. En este sentido, debemos atrevernos a creer y decir que el cristianismo, como secuela de christi,tiene las promesas del futuro. Debemos decir sin énfasis, pero con confianza, al tiempo que estamos de acuerdo en que aún no sabemos bajo qué modalidades, que el cristianismo puede existir "de otra manera",según el deseo de una voz de un teólogo francés particularmente perspicaz, el de Ghislain Lafont,cuando recientemente se expresó en una obra testamentaria. Este "de lo contrario" ciertamente implica cambios firmes y profundos en la antropología, la eclesiología o incluso la teología moral. ¡Espero que podamos consentirlo! Esto haría de la "crisis" la apertura a un nuevo tiempo de aceptación del Evangelio en la historia del cristianismo.

 

IHU. Adital.-Balance aterrador, el terremoto es considerable para la Iglesia de Francia, y evidente para la Iglesia Católica. Estoy convencida del problema específico y grave con la mujer......

 "El cristianismo, como secuela de christi, tiene las promesas del futuro. Debemos decir sin énfasis, pero con confianza, al tiempo que estamos de acuerdo en que aún no sabemos bajo qué modalidades, que el cristianismo puede existir "de otra manera", según el deseo de una voz de un teólogo francés particularmente perspicaz, el de Ghislain Lafont,  cuando recientemente se expresó en una obra testamentaria. Este "de lo contrario" ciertamente implica cambios firmes y devastadores en la antropología, la eclesiología o incluso  la teología moral", dice Anne-Marie Pelletier,teóloga y biblista francesa, profesora del Collège des Bernardins y ganadora del Premio Ratzinger 2014. Fue la primera mujer en ganar el Premio Ratzinger. En 2017, fue invitada por el Papa Francisco para elogiar las meditaciones del Vía Crucis en Roma.

El Papa Francisco nombró a Anne-Marie Pelletier como participante en la nueva Comisión para el Estudio del Diaconado Femenino.

Anne-Marie Pelletier,impartirá la conferencia'La crisis del cristianismo en la actualidad. Un enfoque desde la perspectiva de las mujeres" en el XXI Simposio Internacional A (I) Relevancia Pública del Cristianismo enun mundo en transición ", el 13-10-2021.

 La traducción es de André Langer.

 Aquí está la conferencia.

 Comenzaré agradeciéndoles calurosamente la invitación a aventurar esta mañana unas palabras sobre un tema tan colosal: explorar los desafíos que el cristianismo enfrenta hoy y hacer un inventario de los recursos que tiene a su disposición para soportar la prueba y, espero, tener la confianza para poder enfrentarlos.

El CAMINO está hecho de PASOS, demos uno, cada uno, tras otro......

 Querido hermano Nacho:                                                Montevideo 11 de octubre de 2021

Te escribo como Párroco de San Ignacio , aunque me hubiera gustado hablarlo personalmente.   Algunas veces hemos intercambiado algunas palabras pero no sé si me reconoces .    Me llamo Hugo, tengo 82 años y vivo en Manuel Quintela 3264.      Ayer volví a asistir a misa de 11 en la Parroquia , luego de larga ausencia por pandemia.

Lamentablemente no hay aquí costumbre de comentar las lecturas con el pueblo de Dios asistente a la misa, por lo que quería referirme a  algo de la homilía del sacerdote que se presentó al final.

El Evangelio de este domingo es muy inquietante y fermental y tiene, como él lo dijo, varias enseñanzas de Jesús. Él invitó a hacer foco en la misericordia de Dios que Jesús quiere trasmitir a sus discípulo cuando, desconcertados, le preguntan : ¿ Entonces quién podrá salvarse? Hermoso y esperanzador.

Pero el tema principal, del que nada escuché, es que Jesús le aconseja al joven rico que venda todo lo que tiene y el dinero se lo entregue a los pobres

¿Hasta cuándo la Iglesia Católica temerá enfrentar a los ricos católicos y recordarles lo que Jesús les enseñó? ¿ Temen la reacción de los poderosos o piensan que esto no hay que predicarlo?¿ Las instituciones de la Iglesia no sienten que están lejos ( como muchos de nosotros ) de las enseñanzas d Jesús en cuanto al manejo de la riqueza?

No esperemos que lo decidan nuestros gobernantes, pues algunos que se dicen católicos defienden y aumentas sus riquezas.

Todo esto me angustia al ver cada vez a los ricos más ricos y a los pobres más pobres y siento que la Iglesia de una vez por todas debe enfrentar a los poderosos tal como hizo Jesús y por eso lo mataron.

Si es posible coméntale al futuro párroco este tema que tal vez lo ayude de aquí en más y quedo a tu disposición para seguir la charla

Te saludo con fraternal y cristiano abrazo                               Hugo Bielli

                       Manuel Quintela 3264                            Telef  098 563 700

RedesCristianas. OTRAS VOCES. OTRA REALIDAD, todo parecido es pura casualidad, decían antes en las películas.

 


Me he tomado el trabajo de ir preguntando, a quienes conozco cercanos la Parroquia, si en el templo se ha hecho alguna convocatoria de cara al Sínodo Sinodal que ha convocado Francisco, a fin de “trabajar juntos”.
Cuál no ha sido me sorpresa. Sus respuestas, han sido: “Eso qué es?”,
“No, el Padre no nos ha dicho nada”, ¿“Eso de que se trata?”.
Con estas respuestas, que no han sido ni una, ni dos ni tres, sino muchas, me hace pensar y lo digo con dolor de Iglesia. El Sínodo-Sinodal, no pasará de hacer sido una convocatoria clerial, en donde los obispos y clero, se auto convocarán, se preguntarán, se escucharán y se responderán ellos solos.

A la Secretaria del Sínodo, bien podrán llegar documentos de las diferentes diócesis, con sus conclusiones clericales, pero ningún documento desde el pensamiento de comunidades laicales, para que sea tenido en cuenta.

Esta es la hora, que en las parroquias, no se ha conocido ni visto el documento preparatorio, no hay avisos parroquiales, fijados en la cartelera, que lo estén anunciando.

En los Colegios donde se pudiera aprovechar las clases de Religión, tampoco se da cuenta de ello, porque “el pensum de la clase de Religión no se puede cambiar”. Los mismo en las facultades de Teología, no se puede tampoco.

En las comunidades eclesiales populares de base, cristianas, tampoco. No hay recursos, ni en la Diócesis, ni en la parroquia para hacer unas cartillas pedagógicas que ayude al laicado a conocer, reflexionar y aportar al Sínodo-Sinodal, y menos para hacer talleres y encuentros que ayuden al laicado a participar en el con todo el sentido de vivir y sentir el ser miembro de la Iglesia.

Entonces, ¿de qué Sínodo estamos hablando? ¿Qué temas se van a tratar?

¿Será que los laicos tenemos algo que aportar a la Iglesia como institución?

Será que cómo laicos, no podemos hacer que nuestro Bautismo lo podamos vivir en plenitud, ¿vivirlo en realidad en toda su potencialidad?

Los laicos como miembros de la Iglesia, estamos en todo nuestro pleno derecho de preguntar, opinar, organizar y decidir:

– Sobre el sacerdocio femenino.

– Sobre el celibato sacerdotal opcional

– Hacer que, desde las diócesis, parroquias, comunidades cristianas populares eclesiales sean red de justicia, paz e integridad de la Creación. ¿Por qué no desde el Vaticano mismo?

– Que, se ejerza la democracia laical a partir de las Asambleas Eclesiales con participación de mujeres y hombres.

– Que, desde las Juntas Parroquiales se organicen los recursos de ofrendas y donaciones en una especial de Banco Social, a favor de los pobres contra la pobreza del mundo. Hasta que se transforme del Banco del Vaticano mostrando que el cambio si es posible.

Que, los laicos podamos diseñar cómo serían las expresiones litúrgicas de una manera creativa y original, rompiendo con lo actual repetitivo, aburrido, estático de nunca cambiar.

– Que, se acoja, respete, la presencia y participación de miembros

de opción sexual diferente.

Sé que mis inquietudes, preguntas y sugerencias son atrevidas. Son inquietudes y sugerencias que más de uno/a nos estamos haciendo y de ahí la importancia de la realización de un Sínodo-Sinodal, que pueda ayudar a que sea posible la presencia de la Divinidad en la realización de un mundo más humano, aquí y ahora.

Si esta reflexión que comparto sirve de algo y logra el objetivo, de dar herramientas a personarnos como laicos dentro de la Iglesia. Solo me resta agradecer a la Divinidad que la visión y misión sea cumplida.

*Presbitera católica romana

Envigado, octubre 5/21

Miércoles, vamos masticando La Palabra del próximo domingo. De qué lado estamos...??

  Evangelio según la comunidad de Marcos (10,35-45):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.»
Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?»
Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»                 Contestaron: «Lo somos.»
Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.» Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.
Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»

Palabra del Señor

martes, 12 de octubre de 2021

El sábado reflexionamos sobre el JÓVEN RICO. CarlitoSaracini, aporta otra vuelta de tuerca en palabras de Ana María Díaz.

 EQUIVOCAR LA PREGUNTA    A.María Diaz  (Chile)

       Hace veintitrés siglos, Aristóteles, llegó a la conclusión de que, lo que más les interesa a los hombres y mujeres, es ser feliz.    Y a lo largo de la historia, los pueblos, culturas, sistemas de pensamiento y grandes autores se han esforzado por responder la pregunta: ¿Qué es la felicidad? Esa respuesta nos permitiría saber cómo alcanzarla. También nosotros nos hemos hecho esa pregunta y hemos encontrado una respuesta.

 Nos demos cuenta o no, el modo en que vivimos es fruto de la respuesta que estamos dando a esa pregunta. Sin embargo, el nivel de estrés, desarmonía, agresividad, desencuentros, temor, descontento, frustración, dolor, etc., en el que nos descubrimos viviendo muchas veces, debería ser un cuestionamiento muy serio a cómo estamos entendiendo lo que es ser feliz y lo que de facto estamos haciendo para serlo. En el evangelio de hoy, nos volvemos a encontrar con la historia de aquel joven que se acercó a Jesús a preguntarle por la felicidad. La historia del joven rico no es una historia simple, no se trata sólo del prosaico tema del materialismo, aunque la riqueza juega un papel importante en la historia.        El texto nos cuenta el crucial momento en que una persona se cuestiona el sentido de su existencia y descubre que la respuesta que se viene dando no lo satisface. Se trata de una historia que nos refleja, puesto que todos los seres humanos, con mayor o menor conciencia, decisión y coraje, nos hacemos esta pregunta, más de una vez en la vida. 

         El joven rico había venido trabajando con la lógica de la acumulación, del crecimiento, del aumento y la progresión. Y no tenía dudas de que eran las debilidades que aún le quedan por superar, las responsables de su insatisfacción. Por eso, la pregunta que le obsesiona es la que lo llevó a acercarse a Jesús: ¿qué más debo hacer?

 La respuesta de Jesús lo dejó perplejo. Cuando el joven rico se encuentra con Jesús, como le ocurre a tanta gente, recibe una enorme sorpresa. Se da cuenta que Jesús le propone un cambio de lógica, una mirada diferente sobre sí mismo, sobre la vida y, sobre todo, una mirada diferente sobre su relación con Dios. El asunto no es lo que le falta sino lo que le sobra.   Jesús le propone que allí donde hasta ahora ha vivido atemorizado, en adelante pase a vivir seguro; donde antes se esforzó por ser cada día mejor, ahora pase a gozar gratuitamente de quien es; donde antes había una excesiva preocupación por el auto modelamiento, ahora haya una espontánea expansión de sí mismo. Se trata de dejar de sostener la propia vida, para ponerla en manos de Dios, de dejar de sospechar de sí mismo, para pasar a confiar y a mirar las propias debilidades como el lugar desde el cual Dios nos ama especialmente. 

      El joven rico recibirá el regalo de comprender que la pregunta crucial no es ¿Qué más debo hacer? Si no ¿Quién soy?    A él, como a todos le tomará tiempo encajar esta perspectiva.   En mi último año escolar, durante el retiro anual, nos pidieron leer el cuento de León Tolstoi “La camisa del hombre feliz”. 

        Por si no recuerdan, trata de un poderoso rey que enferma de un “mal desconocido”, era profundamente desdichado. Los médicos indicaron que lo único que podría curarlo sería usar la camisa de un hombre feliz. Buscaron por todo el reino sin encontrar a nadie que reconociera ser feliz. Cuando ya estaban por rendirse, un emisario encontró en una choza, en los confines del reino, un hombre que cantaba a voz en cuello y parecía completamente feliz, pero cuando se acercó a mirar, descubrió que el  hombre iba con el torso desnudo.

 Muchos años después leí los resultados de las investigaciones que Csikszentmihalyi hizo durante 12 años acerca de la felicidad, en las que descubrió que los momentos más felices que vivimos son aquellos en los que nos dejamos llevar, cuando no estamos luchando por la vida, sino que, fluyendo con ella; cuando el tiempo se nos pasa sin darnos cuenta; cuando abandonamos nuestro afán de logro y gozamos de experiencias autotélicas, que tienen un fin en sí mismas, como cantar sin camisa. También a nosotros, Jesús nos hace el regalo de decirnos al oído que la pregunta no es ¿qué más tengo que hacer?, ¿Qué tengo que alcanzar?, ¿Qué imagen tengo que proyectar? ¿Cuánto riesgo corro de ser un perdedor?

      Esto quiere decir que la felicidad no tiene nada que ver con internalizar exigencias hostiles, vividas control externo y manipulación de la conciencia; en medio del temor, la competencia salvaje y la obsesiva preocupación por la apariencia. La felicidad es fruto de la confianza, el abandono y la libertad.    Es posible que todo esto nos suene complejo, difícil, utópico, idealista. Justamente de eso nos habla Jesús, de que el giro que necesita nuestro proyecto de felicidad es tan radical, profundo y total, que parece imposible.       Pero la buena noticia es que Dios puede hacer pasar un camello por el ojo de una aguja y está dispuesto a hacerlo, si acertamos a la pregunta. 

 Ana María Díaz, Ñuñoa, 10 de octubre de 2021

 

NUESTRO SUEÑO.-"Proclamar la Palabra de Dios usando todos los medios disponibles". San Antonio María Claret

El obispo de Roma, FRANCISCO inició el Sínodo con esta sencilla y real oración.......

 Oración  de inicio:

                        " Ven Espíritu Santo,  líbranos de convertirnos en una Iglesia de museo, hermosa pero muda,  con mucho pasado y poco futuro.  Qué no nos dejemos abrumar por el desencanto  y  lo  reduzcamos todo a discusiones  estériles "

Multimedia


PARTE 1

PARTE 2

Bielli - Bernada