jueves, 12 de noviembre de 2020

IHU, Adital.- Le resulta cada vez más difícil distinguir entre locos y no locos : ve gente normal haciendo locuras y locos haciendo cosas extraordinarias.

 Vittorino Andreoli dice lo que piensa y piensa lo que dice. Una rareza. Le resulta cada vez más difícil distinguir entre locos y no locos : ve gente normal haciendo locuras y locos haciendo cosas extraordinarias. Tal como está, este mundo no te agrada. Cada vez es más difícil. Contaminado por palabras . Hecho por personas que se alejan de la responsabilidad . Como psiquiatra, ve el avance de una nueva patología: la inconsistencia . Los que dicen todo y todo lo contrario. Hay un egoísmo generalizado , un abuso del "yo"Te dan ganas de correr, admite. Buscar el silencio de las piedras, contra el ruido inútil de las banalidades. Pero no podemos escapar, explica. Sería cobardía . Hacemos sociedad. Quien ve ciertos peligros tiene el deber de advertir sobre los riesgos que se asumen.

Y aquí estamos, entonces. Después de la clínica, la investigación, los ensayos científicos, las decenas de libros y los cientos de conferencias, Andreoli se propuso este objetivo: ayudar a los demás, ser útil, transmitir su idea del hombre en la dificultad de existir y vivir en este tiempo, un tiempo. enfermos , dramáticos por la pandemia.

martes, 10 de noviembre de 2020

IHU, Adital.- En Polonia , patria de San Juan Pablo II, el Vaticano , a través de la Nunciatura de Varsovia , comunicó los castigos al cardenal Henryk Gulbinowicz

 En Polonia , patria de San Juan Pablo II  , la formidable tapadera de encubrimientos que los líderes de la Iglesia polaca han proporcionado durante años a muchos sacerdotes pedófilos , a menudo trasladados de una parroquia a otra, ignora puntualmente las quejas de las víctimas.

El informe es de Franca Giansoldati , publicado por  Il Messaggero , 06-11-2020. La traducción es de Moisés Sbardelotto .

Tras una investigación interna, el Vaticano , a través de la Nunciatura de Varsovia , comunicó los castigos al cardenal Henryk Gulbinowicz . Como explica el jesuita polaco Erik Gumulak en un artículo de Vatican News , es responsable de actos homosexuales , abusos y de colaborar con la policía durante la dictadura comunista. Probablemente lo estaban chantajeando por sus actividades homosexuales.

VOLVEMOS A PUBLICAR JUSTICIA y SOLIDARIDAD. La CEU apela a la SOLIDARIDAD sin ninguna mención a la JUSTICIA, creemos cristianamente es de JUSTICIA.-

 JUSTICIA   y   SOLIDARIDAD

   Pereira, profesor titular de Ética y Filosofía en Udelar                                       

     En el último tiempo se vio reaparecer el orgullo uruguayo por su  solidaridad: la desventajosa situación de muchos  despierta la ayuda de buena parte de la sociedad.   Seguramente sentimientos morales como la compasión y la piedad son los que mueven a organizar ollas populares y recolectar víveres para aquellos afectados inmerecidamente y los colocan al borde de lo que ninguna persona debe padecer.    Sin embargo las sociedades democráticas tienen herramienta más potente para esta situación;  la  JUSTICIA.

   Justicia  y  solidaridad son dos conceptos normativos centrales de la vida de las sociedades democráticas.   Ambos conceptos sin embargo, tienen un alcance diferente e implican también compromisos diferentes.  La   JUSTICIA   consiste en otorgarnos mutuamente cargas y beneficios que resultan de la cooperación social, es decir, todos nos beneficiamos y obtenemos ventajas de la vida en sociedad, pero como contraparte de ello debemos de contribuir a esa sociedad-       La solidaridad es un concepto con bordes más borrosos que la justicia, pero puede presentársela como el interés en los resultados de las vidas de personas con las que se comparte un círculo de pertenencia, lo que puede ir desde pertenencias familiares,   barriales o comunidades,  a las de mayor alcance como la sociedad o toda la humanidad.     En ambos casos   JUSTICIA  y SOLIDARIDAD implican compromisos con los otros, pero en el primero esos compromisos se convierten en deberes que son garantizados por el Estado, mientras que en el segundo puede ser asimilado a una ayuda voluntaria, algo que no puede ser obligado  o exigido.  La solidaridad nos llama a  actuar en beneficio de aquellos que sufren necesidades inmerecidas por ello es sumamente importante  para la vida social, pero no nos obliga como sí lo hace la justicia; la solidaridad puede cesar por nuestra propia voluntad,  pero  la  justicia no.          Seguramente estas diferencias de alcance hacen que las   gremiales   agropecuarias y muchos   empresarios de nuestro país,  en estos momentos de crisis sanitaria y social,  se sientan muy  cómodos  en el espacio  de la  solidaridad,    pero no en el de la JUSTICIA.   

   Es bastante simple y calma la conciencia  moral  donar, ovejas,   alimentos para  ollas  populares o canastas para los sectores más  vulnerables,   pero es bastante más difícil   asumir una contribución a través de la estructura  impositiva que tiene el país.     Esto también  afecta  a los gobernantes,  quienes invocan a la  solidaridad   a la hora de establecer el impuesto para  el  Fondo Coronavirus,   pero se excusan de usar el término    “JUSTICIA”    porque una medida que afecta  a una parte  y  no  a todos nada tiene que ver con la    justicia,   viola los términos de la cooperación social.        Claramente la justicia tiene  un rostro más adusto que el de la solidaridad,   es mucho más difícil mirarla a la cara y   tiene un peso normativo que pocos pueden soportar.   Con esa dureza fue representada por Gustav Klimt, en el maravilloso mural que realizó  en Viena

 El foco  en la solidaridad que se hace para enfrentar las consecuencias sociales de la pandemia también tiene una consecuencia no deseada;  en la mayoría de los casos se tematiza la acción indudablemente   encomiable    de quienes son solidarios y no los sentimientos de quienes reciben la solidaridad.  Este carácter unilateral de la presentación pública de las acciones solidarias pasa  por  alto  lo que sienten quienes reciben una canasta o tienen que ir a una olla popular en busca de  comida. De esta forma los sentimientos de vergüenza social y también de posible autoestigmatización  quedan  en segundo plano.

   La vergüenza, como toda emoción social, es provocada por creencias que hacen referencia a otras personas,  por lo tanto el surgimiento de esta emoción no depende de quién con la mejor intención ayuda a quienes lo necesitan, sino las creencias que tienen estos últimos sobe lo que la sociedad piensa de los que nos son capaces de lograr su propio sustento.  El impacto que tiene la vergüenza está estrechamente ligado a  las normas sociales que regulan tanto el  carácter como   el comportamiento,  y una sociedad centrada en la ética del trabajo es vergonzante no poder sustentarse a uno mismo y a su familia.     Esta emoción también refuerza los sentimientos de estigmatización que sienten los grupos más vulnerables como sectores sociales que.  no son capaces de asegurar el mínimo indispensable para llevar adelante un plan de vida en forma digna.  En esta situación de incipiente emergencia social nuevamente parece que el rostro adusto de la justicia no puede ser mirado por las instituciones, ya que hacerlo implicaría recibir el mensaje de que la igual dignidad no puede ser retaceada y que el Estado debe cumplir con su obligación de protegerla  en  forma incondicionada.

  Por supuesto que justicia y solidaridad también convergen.  La solidaridad puede dar lugar a la justicia, Es perfectamente posible que lo que se inicia  como intervenciones inspiradas en la solidaridad se conviertan en una regulación institucional de justicia, o que la justificación de muchas políticas públicas institucionalizadas de justicia se asienten en razones de lo que nos debemos por solidaridad, como el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas o el Fondo Nacional de Salud.  Sin embargo eso nos e da necesariamente debido a las características indicadas de solidaridad, y es posible disociar   ambos aspectos de nuestra  vida práctica.   En nuestro país, que atraviesa una situación social de creciente vulnerabilidad, no parece exagerado decir que estamos viviendo una explosión de solidaridad que no llega a convertirse   en   justicia.           En una frase inolvidable, JohnRawls, el filósofo más influyente del siglo XX, resumía el verdadero núcleo de las sociedades democráticas diciendo que;  ” la justicia es la primera virtud de las instituciones sociales”,  de tal manera que si  estas instituciones son injustas  deben ser reformadas  o  abolidas, y que a su vez   “cada persona posee una inviolabilidad  fundada en la justicia que ni siquiera el bienestar en conjunto puede atropellar”   .   En las sociedades democráticas, justicia e igual dignidad  están internamente ligadas; es imposible que una sociedad democrática pueda ser justa si no considera a sus miembros como fines en si mismos, y por lo tanto el diseño de sus instituciones debe estar orientado a asegurar y proteger la  dignidad de sus ciudadanos.   Las situaciones de crisis y emergencias no son la excepción sino todo lo contrario: es en estas circunstancias  cuando  el  rostro   de la  justicia, que Gustav Klimt retrató, debe ser mirado y sostener su mirada debería ser el primer deber de las instituciones.-

   Gustavo Pereira, profesor titular de Ética y Filosofía en Udelar. 






IHU. Adital.- ¿Cuánto tiempo lleva ardiendo la casa?

 Vivimos en casas, en ciudades que ardían de arriba abajo, como si todavía estuvieran en pie. La gente finge vivir en ellos y salir a las calles enmascarados entre las ruinas, casi como si todavía fueran los barrios familiares de antaño. Y ahora la llama ha cambiado de forma y naturaleza, se ha vuelto digital, invisible y fría, pero precisamente por eso está aún más cerca, nos rodea y nos rodea en todo momento.    La opinión es del filósofo italiano Giorgio Agamben , en un artículo publicado en Quodlibet , el 05-10-2020. La traducción es de Moisés Sbardelotto .   Según él, “el rostro es lo más humano, el hombre tiene un rostro y no solo un hocico o un rostro, porque vive al aire libre, porque en su rostro se expone y se comunica. Por eso, el rostro es el lugar de la política. Nuestro tiempo descortés no quiere verse su propio rostro, lo mantiene a distancia, lo enmascara y lo cubre. No debe haber más rostros, solo números y cifras. El tirano tampoco tiene rostro ”.   "En los próximos años, solo habrá monjes y criminales", dice el filósofo italiano.                                       Aquí está el texto.

domingo, 8 de noviembre de 2020

IHU, Adital.- Nuevo secretario del Sínodo de los Obispos , el maltés Mario Grech, la gran iglesia comunitaria “está formada por pequeñas iglesias que se juntan en casas. !Si no hay Iglesia Doméstica, la Iglesia no tiene futuro!!

En una entrevista con La Civiltà Cattolica , el cardenal designado, líder del Sínodo de los Obispos , explica que durante el encierro surgió un cierto clericalismo : es necesario devolver una dimensión de sacralidad y culto a la familia.

El informe es de Iacopo Scaramuzzi , publicado por La Stampa , 02-11-2020. La traducción es de Luisa Rabolini .

"Será un suicidio si, tras la pandemia, volvemos a los mismos modelos pastorales que hemos practicado hasta ahora"

El nuevo secretario del Sínodo de los Obispos , el maltés Mario Grech , cardenal en el próximo consistorio del 28 de noviembre, denuncia que durante el cierre , cuando se suspendieron las misas presenciales por motivos de salud, “surgió un cierto clericalismo, también a través de las redes sociales”, casi como si la falta temporal de liturgia y sacramentos pudiera comprometer “la fidelidad del discípulo a Jesús”, e indica, por el contrario , dos caminos a seguir en un futuro próximo: el método de la " sinodalidad ", un concepto que no se puede interpretar sin una "fraternidad" vinculada a él,y la necesidad de retribuir a la familia,domus ecclesiae , "una dimensión de santidad y culto".

“Durante la pandemia, surgió un cierto clericalismo, incluso en las redes sociales. Asistimos a un exhibicionismo y un exceso de devoción que tienen un sabor más mágico que una expresión de fe madura ”, dice el cardenal designado en una entrevista publicada en 4087 por La Civiltà Cattolica . “Muchas iniciativas pastorales en ese período se centraron únicamente en la figura del anciano” y “en la situación que impedía la celebración de los sacramentos, no nos dimos cuenta de que había otras formas en las que podíamos disfrutar de la experiencia de Dios”. Pero "la fidelidad del discípulo a Jesús - explica el prelado maltés - no puede verse comprometida por la falta temporal de liturgia y sacramentos".

Dado dificultad para abrir el texto lo publicamos. Esperamos opiniones sobre el mismo.......

 Mirando con Dios este tiempo Mensaje de los Obispos desde el Santuario Nacional de María,

Virgen de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay.

Reunidos nuevamente a los pies de María, Virgen de los Treinta y Tres, patrona de nuestra Patria, contemplamos con Ella preocupaciones y esperanzas de nuestras comunidades y de nuestro pueblo y buscamos interpretar las señales de Dios en medio de los acontecimientos de nuestros días.

I. Es tiempo de esperanza

1. En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos, cuyas consecuencias finales todavía no podemos avizorar, damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza.

2. La “libertad responsabitivas drásticas para cuidarse y cuidar a los demás.

sábado, 7 de noviembre de 2020

DEL BLOG DE MOCEOP, DE JUAN CEJUDO CADIZ

 martes, 3 de noviembre de 2020

 

Dia del orgullo gay
Dia del orgullo ga

PÁGINA LITERARIA ESPIRITUAL DE Miguel Ángel MESA desde Madrid para el blog. "volver a retomar con más énfasis la cercanía y el cariño en las relaciones interpersonales, abrazando y dejándonos abrazar"

Margaret Atwood en su novela El asesino ciego: “El tacto viene antes que la vista, antes que el habla. Es el primer idioma y el último, y siempre dice la verdad”.

Una de las peores consecuencias que nos ha traído la pandemia del Covid-19 es la carencia, la casi imposibilidad en muchos casos de abrazarnos, besarnos, acariciarnos.

La distancia entre las personas, que tenemos que observar para detener el contagio, nos impide la cercanía, el roce, el beso, el contacto. De hecho ya hay mucha gente que prefiere proteger su seguridad física, anteponiéndola a la inseguridad psicológica de sentirse no tocados, abrazados.

Pero estoy seguro que hay muchas más personas que, manteniendo la debida distancia social, siguen anhelando esos momentos que mantienen en sus sueños, de poderse mirar a los ojos mientas se estrechan en un abrazo. Y con la gente con la que conviven diariamente, se explayan en un achuchón bien fuerte que compense tantos que se quedan sin gozar.

Algunas personas (ojalá sean muchas) no deseamos volver a la antigua normalidad, sino a una nueva, en la que la sociedad adquiera otros contornos más fraternos y humanos; una economía más social y solidaria, al servicio en primer lugar de las clases más desfavorecidas; una política más participativa y al verdadero servicio de los ciudadanos, que busque el interés común mucho antes que el particular; una apertura de mentes, manos y corazones a todas las personas que deseen buscar entre nosotros nuevas oportunidades, integrándonos y reconociéndonos como seres humanos necesitados unos de otros…

Pero, sobre todo, volver a retomar con más énfasis la cercanía y el cariño en las relaciones interpersonales, abrazando y dejándonos abrazar, acariciando y dejándonos acariciar, besándonos y dejándonos besar. Porque andamos hambrientos, sedientos de celebración, de besos, de roce piel contra piel, que nos inunde de alegría y de ternura.

viernes, 6 de noviembre de 2020

IHU. Adital.- La opinión es del teólogo y sacerdote checo Tomáš Halík. referido al Papa Francisco , quien conmocionó al mundo al hablar de los homosexuales y su derecho a amar

 Este Papa no cambia las normas escritas, ni destruye las estructuras externas; sin embargo, transforma la práctica y la vida. No cambia la Iglesia desde fuera. En cambio, lo transforma mucho más profundamente, espiritualmente, desde adentro. La transforma mediante el espíritu del Evangelio; es una revolución de misericordia.

 La opinión es del teólogo y sacerdote checo Tomáš Halík , profesor de sociología en la Universidad Charles de Praga , presidente de la Academia Cristiana Checa y capellán de la universidad. Durante el régimen comunista, luchó en la llamada "Iglesia clandestina". Recibió el premio Templeton 2014 y es médico honorario en las universidades de Oxford y Erfurt . Sus libros ya se han traducido a más de 20 idiomas.

 El artículo fue publicado por  Settimana News , 03-11-2020. La traducción es de Moisés Sbardelotto .             Aquí va el artículo.

 Hace varios días aparecieron noticias sensacionales y sorprendentes del Vaticano en las portadas de los principales periódicos del mundo. Independientemente de la forma, la esencia del mensaje se refería al Papa Francisco , quien conmocionó al mundo al hablar de los homosexuales y su derecho a amar, de una manera muy humana, como personas normales del siglo XXI que son tiernas de corazón y tienen la cabeza en colocar sobre sus cuellos.

Recibimos de A.ALAIZ.- Continuando con su reflexión.-EN BUENAS RELACIONES – VIII - INVITACIÓN A LA TERNURA -1- .-

 EN BUENAS RELACIONES   VIII.    INVITACIÓN A LA TERNURA -1-

Urge la revolución de la ternura

    Nadie se atreverá a discutir que, en la cultura occidental al menos, hemos recibido una educación marcadamente racionalista, de tinte marchista y hondamente productivista, relegando el valor de la afectividad y de la ternura e, incluso, señalándola como una actitud negativa, propia de mujeres y niños sensibleros, faltos de reciedumbre interior. Estamos acostumbrados a ver que los personajes que triunfan en la esfera pública sacrifican el ámbito afectivo para alcanzar unos laureles, unas varas de mando, unas copas y medallas de oro, que se logran con dureza y agresividad. Vivimos en una sociedad en la que impera la dureza. Los paradigmas que se nos imponen continuamente en la televisión y en el cine son personajes férreos, autosuficientes, agresivos, capaces de imponerse a los demás, personajes con un corazón duro en un cuerpo de hierro. Estos modelos generan en la sociedad modelos y estilos de vida a su imagen y semejanza. Ni en la sociedad ni en el mundo laboral resulta políticamente correcto ser blando. Ablandarse supone pasarse al grupo de los vencidos. Ablandarse, ser sensible al sufrimiento de los demás, “llorar con los que lloran” (Rm 12,15) es complicarse la vida; por eso el ambiente social invita e incita a mantener unas relaciones frías y parcas, a guardar distancias, para evitar sufrir con los demás y por los demás. A la psicología masculina este sentimiento de pudor ante la ternura la ha hecho mucho daño. La masculinidad se ha asociado históricamente a la fuerza, la frialdad e incluso la agresividad. “La relación paterno-filial que la tradición nos ha legado -afirma Francesc Torralba- se basa en el distanciamiento y la autoridad. Se suponía que el padre amaba, que deseaba tener cerca a sus hijos y que quería su bien, pero no se le permitía la expresión pública de la ternura ni los gestos propios que acompañan a esta vivencia. Era a la madre a la que correspondía administrar ternura. Esta idea de la masculinidad ha hecho estragos en nuestra historia y cuyas consecuencias han sido desastrosas” (Francesc Torralba, La ternura, Ed. Milenio, Lleida, 2010, 95-96). 

     La actitud de frialdad, de falta de ternura actitud endurece el corazón y aleja del prójimo y confina en uno mismo. Ser tierno significa ser delicado, suave, cálido y amoroso. Quienes se atrincheran en la dureza se privan a sí mismos de la maravillosa oportunidad de dar y recibir. “Es triste no enternecerse jamás, vivir encallecido hasta tal punto de que nada altere el corazón. Vivir incapacitado para sentir es algo dramático. Sentir en exceso es doloroso, pero no sentir nada es no vivir” -afirma

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Bielli - Bernada